domingo, 5 de diciembre de 2010

EL ARTE DEL IMPERIO CAROLINGIO

1. LA “RENOVATIO” CAROLINGIA
Llamamos arte carolingio a todas aquellas manifestaciones artísticas que se desarrollan en los territorios gobernados bajo la dinastía carolingia, desde mediados del siglo VIII hasta el último tercio del siglo IX. Es decir, desde el reinado de Pipino el Breve, hasta el de Carlos el Calvo.
El arte carolingio se produce en un momento de extraordinaria renovación, tanto en la arquitectura como en las imágenes. Toda la historia del arte posterior, especialmente la arquitectura, no podría entenderse sin aludir al arte carolingio. No se puede estudiar el románico, especialmente en zonas de Centro-Europa o en la propia Francia, sin hacer referencia al arte carolingio.
La dinastía carolingia se inicia con Pipino el Breve, rey de los francos desde el año 751. Le sucede su hijo Carlomagno, rey desde el año 771, luego emperador desde el año 800 al 814 en que muere. Con Carlomagno, lo que era simplemente un reino va a alcanzar una dimensión de mucha mayor envergadura, la de Imperio.
Carlomagno es el primer emperador cristiano de la Europa occidental. Le sucede su hijo Ludovico Pio. A la muerte de este último, el imperio se divide, por el
Tratado de Verdún, entre sus tres hijos, Carlos el Calvo, Luis el Germánico y Lotario. A Carlos el Calvo, le corresponde la Galia; a Luis el Germánico, Germania; y a Lotario, la Lotaringia. En el año 869, tras la muerte de Lotario II, hijo de Lotario, la Lotaringia se reparte entre Francia y Germania. Cuando, en el año 875 muere Luis II, hijo de Lotario, y Carlos el Calvo es nombrado Emperador, se reunifica el imperio, aunque no será más que por breve tiempo. El último emperador carolingio, Carlos el Calvo,  muere en el año 877.
La dinastía carolingia toma su nombre de un personaje extraordinario, Carlos Martel,  uno de aquellos mayordomos de palacio, en los cuales se habían venido descargando los reyes merovingios para la gobernación del reino. Con la victoria de Carlos Martel sobre los musulmanes en la batalla de Poitiers, se rodea de una aureola de prestigio tal que le va a servir para que su hijo Pipino el Breve sea elegido rey de los francos, dando así nacimiento a la dinastía carolingia.
En época de Pipino el Breve, empiezan a surgir algunas innovaciones en el ámbito de las manifestaciones arquitectónicas. Sin embargo, es a partir de Carlomagno cuando se produce el florecimiento del arte carolingio.
A partir de la coronación de Carlomagno como emperador, van a tener gran peso los territorios de las actuales Alemania, Francia, Países Bajos, Suiza, Austria incluso el norte de Italia, la Lombardia, que a partir del año 774, pasa a formar parte del Imperio carolingio, cuando Carlomagno vence al rey longobardo Desiderio, que había sido su suegro.
En la Marca Hispánica, a este lado de los Pirineos hay solo influencia carolingia. Carlomagno intentó ampliar sus territorios llegando casi hasta Zaragoza. En su retirada tuvo lugar la derrota de Roncesvalles.
Una circunstancia fundamental para la creación del Imperio Carolingio, es el estrecho vínculo que se establece, a partir del reinado de Pipino el Breve, entre el papa de Roma y el reino carolingio. En esos momentos, el papa Esteban II tenía necesidad de un ejército que defendiera  los dominios de los Estados Pontificios. Pipino el Breve será coronado por el papa como rey de los francos. El papado se convierte así en el legitimador del poder de los reyes carolingios. Dicho lazo va a servir tanto para Pipino, como para el papa. Por entonces, empieza a surgir la pretensión de que el papado disponga también de poder temporal. Para ello, el papa Esteban II, hace una manipulación de la historia sosteniendo que Constantino promulgó un Decreto apócrifo, la “Donatio Constatinii”, conocido como “la falsa donación de Constantino”. En ese falso documento, Constantino hace donación al papa Silvestre I de la ciudad de Roma; le concede el poder de otorgar los distintivos imperiales, por tanto el poder de participar en el nombramiento de un emperador; da a la iglesia de Roma la primacía sobre todas las Iglesias de la Europa Occidental, y finalmente, afirma  que una serie de territorios pertenecen directamente al papado. Según esa teoría, Constantino fue el primer emperador cristiano que concedió una serie de importantes privilegios al papa de Roma, además de regalarle una serie de territorios.
A Pipino el Breve le va a convenir la alianza con la iglesia, puesto que el papa le va a nombrar rey. Por tanto, Pipino va a obtener el reconocimiento de la legitimidad de su dinastía. A su vez, el papa necesita a Pipino el Breve para conservar esos dominios territoriales que, según el “falso documento”, quedaron asignados a Roma desde época de Constantino.
Esa alianza, esa vinculación, se va a acrecentar  con Carlomagno, hasta el punto de que va ser el papa León III quien corona a Carlomagno como emperado, el día 25 de diciembre del año 800. Puesto que según el documento de “la donación de Constantino”, el papa tiene poder para ello.
Además el papa León III, argumenta que en ese momento el título de emperador esta vacante, puesto que esta detentado por una mujer, la emperatriz Elena. Por tanto, el “nomen imperatoris” se encuentra vacío y el papa lo puede entregar a la persona que crea conveniente. Esa persona será Carlomagno, que entonces tiene un poderoso ejército. Ninguna otra persona había concentrado bajo su poder un territorio tan extenso desde el Imperio Romano. De hecho, Carlomagno dispone de un poder equivalente al de cualquier emperador bizantino. Puede mirar cara a cara al emperador de Bizancio. Lo que la emperatriz bizantina, por cierto, toma como una ofensa.
Carlomagno será nombrado emperador y designado como el nº 68 de la sucesión de los emperadores romanos que se inicia con Romulo Augústulo. Va a ser no solo el “miles Dei”, el soldado de Dios, como ha sido su padre, sino también el “novus imperatore”, el “novus Constantinus”, puesto que lo que se va a tomar como modelo va a ser la época del Imperio Romano a partir del emperador Constantino I.
En una biografía escrita por Eginardo, personaje muy influyente en la corte de Carlomagno, titulada “Vita Karoli Magni”, se hace una descripción del emperador como un hombre de aspecto imponente, de gran envergadura, cuello corto y ancho, nariz prominente, vientre que parece sobresalir, de paso fuerte y firme y porte viril. Respecto de su personalidad lo describe como un hombre firme y terco, inclinado a los excesos, locuaz y extrovertido. Muy aficionado a la natación y al uso de los baños termale, se hace construir un palacio en Aquisgrán en donde había unas antiguas termas.
La época de Carlomagno se va a caracterizar por un extraordinario desarrollo y florecimiento de la cultura, la literatura y las artes.
Este periodo, conocido por la historiografía actual como “Renacimiento Carolingio”, tiene como objetivo la recuperación del esplendor de la cultura y las artes del pasado imperial romano, concretamente de la cultura y las artes del siglo IV, porque este es el siglo del emperador cristiano Constantino.
En su época, no se hablaba de renacimiento, sino de “renovatio”, término con el que se alude a todo un proyecto de renovación cultural, de recuperación del esplendor del pasado, entendido como un proyecto de gran alcance que afecta tanto a los aspectos culturales y artísticos, como a la renovación de las instituciones del Imperio.
La denominación de Renacimiento Carolingio, surge en el siglo XX con Erwin Panofski, en referencia al fenómeno de “luz en la sombra”, es decir a los momentos de brillantez que recuerdan el pasado clásico, que Panofski partiendo del siglo XVI y yendo hacia atrás intenta descubrir.
La diferencia entre el concepto de “Renacimiento” y de “renovatio” es importante, puesto que con el término renacimiento se hace referencia a una tradición que muere y mas tarde vuelve a renacer, mientras que con el término “renovatio” se alude a una tradición viva que de algún modo se ha mantenido.
Para poder abordar este proceso, Carlomagno va a renovar también las instituciones políticas, dando una gran importancia al papel que ha de desempeñar su corte. Carlomagno atrae a Aquisgrán, donde reside la corte, a gran número de sabios e intelectuales de todos los confines del Imperio. Además, va a traer a un gran número de clérigos, venidos Roma, con los que va a conformar la administración civil del Imperio. Junto a todos ellos, va a haber en la corte una nobleza constituída por hombres de armas, en los que el emperador se va a apoyar.
Carlomagno crea una escuela palatina en la que se van a formar los hijos de esa elite cortesana, que luego se integrarán en la organización del Estado.
El latín se va a convertir en el lenguaje culto y oficial, va a ser la lengua de la “chancillería”, es decir el idioma en el que se escriben todos los documentos oficiales que tienen que ver con los asuntos de gobierno, así como con los asuntos de carácter religioso. La lengua materna de Carlomagno era el alemán. No obstante, el emperador aprenderá latín, el cual llegará a leer y a hablar, pero no a escribir.
El latín va a resurgir como lengua literaria. De nuevo se van a escribir obras literarias en latín, fundamentalmente biografías. Se toman como modelo las biografías escritas en época romana, como por ejemplo “La Vida de Césares” de Suetorio, que es tomada como modelo por Eginardo para su “Vita Karoli Magni”.
El resurgir del latín como lengua literaria, supone la lectura de numerosas obras de la literatura latina, así como el estudio y copia de todos los textos conservados hasta entonces. Gran parte de la prosa y poesía latina ha sido conocida por nosotros gracias a las copias que se hicieron en esta época. Dentro de esos textos, hay uno importantísimo es el “Tratado de arquitectura” de Vitrubio, que estuvo en plena vigencia en el siglo IV, del que se hacen numerosas copias.
A causa de la vinculación entre Carlomagno y el papado, hay una gran presencia de clérigos en la corte de Aquisgrán. Por otra parte, numerosos personajes de la corte y de la administración carolingia realizan numerosas visitas a Roma, con estancias más o menos prolongadas. Es en Roma, donde el arte carolingio mejor puede tomar modelo de las manifestaciones arquitectónicas y artísticas más importantes de época constantiniana, las cuales van a ser tomadas como referencia. Especialmente, lo serán las primeras basílicas paleocristianas: San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano, orientadas al oeste, algo que luego va a tener importancia en la orientación de las iglesias carolingias.
En el arte carolingio, la representación de la figura humana, va a estar muy influida por la plástica de época clásica, sobre todo, en su tratamiento tridimensional y su modelado. Esta constante referencia al arte paleocristiano del siglo IV, ha llevado en muchas ocasiones a minusvalorar las manifestaciones artísticas de época carolingia, puesto que han sido consideradas por algunos como una simple copia servil, pura imitación de los modelos romanos. Es cierto, que hay inspiración, pero también hay creación, hay algo nuevo. Por ejemplo, en este relicario de plata, encargado por Eginardo, hay una clara inspiración en un arco romano. Esto no es una copia servil, no hay tal.
El propio Eginardo en una carta a su hijo, le recomendaba el estudio, análisis y reflexión de la obra de Vitrubio. A partir de este análisis, estudio y reflexión se abren nuevas vías para la experimentación y la creatividad. En la arquitectura carolingia, se combinan el modelo con la renovación, dando lugar a la creación de nuevas formas estructurales y tipológicas.
La importancia que adquiere el análisis y estudio de las obras artísticas romanas, lo vemos en el proceso seguido para la fundación del templo-santuario dedicado a San Germán. Es muy interesante ver su génesis. Antes de iniciarse su construcción, Conrado de Agrobia, fundador del mismo, reúne a un consejo de personas entendidas en arquitectura para que hablen, reflexionen, propongan, como hacer este edificio. No estamos por tanto ante una pura imitación, sino que el edificio se proyecta previamente, se reflexiona como va a ser el edificio y cual va a ser el efecto arquitectónico final. Por tanto, se están recuperando maneras de hacer propias del mundo clásico, como es el pensar, analizar, reflexionar y proyectar como debe ser ese futuro edificio, cual va a ser su efecto arquitectónico. En este caso, sabemos que se confeccionó una maqueta de cera, que sirvió como proyecto, como se hacía en la antigüedad para comprobar el efecto arquitectónico final.
Todo esto, era inédito hasta ahora en el Alto-medioevo. En este mismo caso, se manejan conceptos de la Antigüedad como el de la “dispositio loci”, es decir la adecuación del edificio al lugar. Por tanto, no solo se recuperan formas, sino también conceptos arquitectónicos y estéticos de la Antigüedad clásica, esto también es “renovatio”. (El concepto de “renovatio” se pregunta muchas veces en los exámenes).
A partir de esta recuperación van a surgir nuevas vías de experimentación, de creación de fórmulas tipológicas nuevas, incluso fórmulas de nuevas proporciones que luego van a tener mucho éxito, mucha vigencia. No se puede entender la arquitectura posterior sin este análisis previo.
Por tanto, la “renovatio” se refiere a un concepto del arte de gran calado y extensión.
2. PRINCIPALES INNOVACIONES ARQUITECTÓNICAS
La arquitectura religiosa carolingia parte del modelo tipológico de las basílicas constantinianas orientadas al oeste. Las iglesias más abundantes de esta época, aparte de las iglesias de una sola nave con cabecera triabsidial de la zona del norte de la península itálica y las actuales Suiza y Austria, son las de planta basilical,. En general, no van a ser una simple copia de las basílicas constantinianas, sino que va a haber modificaciones estructurales y tipológicas en la construcción de iglesias, lo que va a traer consigo innovaciones arquitectónicas. Incluso las iglesias que se encuentran dentro de un solo recinto monástico o episcopal van a emplazarse de un modo particularmente estudiado. Es decir, se va a estudiar la “dispositio loci” de dichas iglesias relacionándolas entre si.

2.1. LA LITURGIA ESTACIONAL
Una práctica de uso religioso, denominada “liturgia estacional” va a ser determinante, no solo del emplazamiento de las iglesias dentro del recinto monástico, sino también va a ser causa de importantes modificaciones estructurales y tipológicas.
Esta práctica litúrgica solo se había practicado hasta entonces en Roma y en Jerusalén. Los carolingios la toman de Roma, de hecho, la conocemos como una liturgia romana. La práctica de este ritual religioso empieza en tiempos de Pipino el Breve, que ya tenía una importante vinculación con el papa.
La “liturgia estacional” consiste en una solemne procesión que se celebra en las grandes festividades religiosas, en la que se realizan diversas paradas o estaciones, “stationes”. Este recorrido procesional pasaba por las distintas iglesias que conformaban un recinto monástico o episcopal, aunque a veces salía del recinto para ir a otras iglesias de la localidad, o de otras localidades próximas.
A veces, el recorrido se realizaba únicamente por el interior de alguna iglesia, entonces las paradas o estaciones se hacían en los distintos altares de la iglesia. De ahí, que se produjera un aumento de los altares, tal y como ocurre en el monasterio de Saint Gall, en cuyas naves están los numerosos altares que formaban parte de dicha liturgia procesional.
La “liturgia estacional” se aplicó en el recinto monástico de Saint-Riquier, en Céntula. Este monasterio tenía una iglesia principal, la de San Riquier, y otras dos iglesias secundarias, las de Saint Benoit (San Benito) y Santa María, ésta de planta central. El recinto monástico de Saint-Riquier lo conocemos gracias a grabados del siglo XVII
Estas iglesias estaban bastante separadas entre sí. Por tanto, la adopción de la liturgia, está condicionando la unión de todas ellas mediante galerías porticadas, al objeto de facilitar el paso de esta procesión litúrgica y proteger a los asistentes de las inclemencias del tiempo. Es importante señalar, a este respecto, que la iglesia de Saint Riquier fue transformada como consecuencia de que el recorrido procesional continuaba por su interior. De ahí, que esta iglesia tuviera multiplicidad de altares que constituían estaciones. Su cuerpo torreado, situado a Occidente, constituía otra de las estaciones principales del recorrido.
Por tanto, tenemos un recorrido que une tres iglesias, pasando por unas galerías porticadas. Este recorrido se inicia en la iglesia de Saint Riquier, recorriendo todos sus altares, una de las estaciones principales va a ser el cuerpo Occidental de la iglesia, ese macizo occidental llamado por la historiografía alemana “westwerk” y que constituye una de las grandes aportaciones tipológicas del mundo carolingio a la arquitectura.
Para algunos historiadores, el primer ejemplo de aplicación de esta liturgia procesional corresponde al grupo episcopal de Metz, un conjunto de iglesias en torno de un claustro, que ha llevado a pensar que este podría ser un ejemplo temprano de aplicación de la liturgia estacional. Estamos hablando del año 770, una fecha muy temprana. Esto, no obstante, no pasa del terreno de la simple hipótesis
La liturgia estacional se podía desarrollar en el interior de una iglesia, lo que traía como consecuencia directa la multiplicación del número de altares, constituyendo cada altar una “statio”; una parada. Esta hipótesis se debe al estudioso alemán Carol Heitz, que es quien plantea para la iglesia de Saint Riquier, que la liturgia estacional se pudiera haber celebrado en su interior. En la ilustración se ven los hipotéticos recorridos que podía haber tenido dicha liturgia, pasando por los numerosos altares.
La práctica de este ritual, no solo va a influir en el número de los altares de los templos, sino que incluso va a ser origen de modificaciones en la estructura de las iglesias carolingias, con la aparición de un nuevo elemento arquitectónico que se denomina “westwerk”, palabra alemana que se traduce al castellano como “macizo occidental”. El westwerk va a constituir un nuevo cuerpo, independiente de la iglesia, pero añadido a ella en su extremo occidental.

2.2. EL WESTWERK.
El westwerk es un cuerpo arquitectónico torreado de planta rectangular, situado a Occidente, que se agrega a la planta basilical. En la época carolingia se le aplicaba la denominación de “Castellum” o “Turris”, vocablos estos de carácter militar. Cuando el westwerk tenía tres torres en lugar de dos, se le llamaba “triturria”.
El único westwerk que ha llegado a nosotros relativamente conservado, es el westwerk de la abadía de Turvey, en Westfalia, de la segunda mitad del siglo IX. Durante el románico, sufrieron modificaciones los cuerpos superiores de las torres y el remate del lienzo central, y recientemente se han realizado dos restauraciones sucesivas, con la pretensión de devolverle su aspecto original. Sin embargo, el resto de la estructura es la original, siendo su interior lo que mejor se ha conservado.
Vamos a ver cuales son sus características, tomando como ejemplo el westwerk de Turvey. Se trata de un cuerpo torreado dividido en dos alturas. El piso inferior, al nivel del suelo, se denomina cripta, por la presencia en él de reliquias. A la cripta, a la que se accede a través de un corto vestíbulo flanqueado por dos torres, está formada por un espacio central, cuadrangular, cubierto por 3x3 bóvedas de arista, la central sostenida por cuatro robustas columnas, coronadas por capiteles de lenguaje clásico.
Las bóvedas del piso inferior, sostienen el piso de una sala lúcida, de planta cuadrada, de gran altura. A esta sala se abren, en el nivel inferior, tres arcadas por lado, que le comunican con las cuatro naves que la rodean. Mientras que en el nivel superior se abren arcos de medio punto en las cuatro galerías que circundan la sala central.
En el lado este del piso superior, que recibe la denominación de “quadrum”, se dispone un altar dedicado al Salvador y a los Santos Inocentes, mientras que en el gran vano que se abre en un deambulatorio, al Oeste del “quadrum” se situa otro altar dedicado a San Miguel.
El aspecto compacto, imponente, sólido, contundente de la fachada, es la causa de que se haya aplicado al “westwerk” la denominación de “macizo” occidental.
Sobre el origen del “westwerk” se han barajado dos teorías. La primera teoría que surge, relaciona al westwerk con el lugar reservado en las basílicas romanas para el culto al emperador. Es decir, el westwerk tenía la finalidad de albergar la tribuna imperial desde la cual el emperador Carlomagno asistir a las ceremonias que se celebraran en esta anteiglesia. Esta teoría propuesta por el historiador y arqueólogo alemán Effman ha perdido fuerza, puesto que en la Iglesia de Saint Denis se ha descubierto que había un Westwerk de época de Pipino el Breve. Este hallazgo significa que la idea de esta estructura arquitectónica habría surgido antes de que Carlomagno fuera emperador, luego es anterior al surgimiento de la idea del culto imperial.
La segunda teoría relaciona la aparición de westwerk con la aparición de la liturgia estacional, entendiendo el westwerk como un “statio” principal de dicha liturgia, donde además se celebraría la ceremonia más importante en relación con el tipo de reliquias conservadas en la cripta. Todas estas reliquias, en número de veinticinco, habrían sido traídas de los Santos Lugares. Por tanto, era lógico que allí se celebrara una ceremonia más compleja para venerar al Salvador, cuyo altar se encontraba en el “quadrum”.

El mantenedor de esta teoría, el alemán Carol Heitz, supone que el westwerk era un pequeño templo dedicado al Salvador, relacionado con el Santo Sepulcro de Jerusalén.
Heitz compara la planta de la iglesia abacial de Saint Riquier, con la planta de los Santos Lugares, estableciendo un cierto paralelismo entre la basílica del Martyrium y la de Saint Riquier, y entre la Ánastasis y la torre del Salvador, que en altura es también circular.
Aunque esta comparación parece un tanto forzada, tampoco se puede descartar, pues en esta época se reproducen en muchas iglesias Santos Sepulcros en miniatura, o se hacen pequeños edículos que imitan la forma del Santo Sepulcro.
El westwerk ha cumplido funciones diversas. Ha podido servir como tribuna de patronazgo, no relacionada exclusivamente con el emperador o con el rey, sino simplemente concebida como un lugar reservado para el benefactor de la iglesia, bien haya sido el que haya aportado los recursos económicos para la construcción del templo, bien para la persona que haya de subvenir a los gastos originados por su mantenimiento y conservación.
También pudo ser lugar reservado a los laicos, en este sentido se relaciona con los monasterios benedictinos cluniacenses, al igual que las galileas que también se dedicaron a parroquia de laicos, espacio reservado a los fieles para que pudieran asistir a los actos celebrados en la iglesia. Otra utilización ha sido la de coro, aunque quizás con carácter extraordinario, puesto que la tribuna se encuentra muy alejada del presbiterio y además hay poca comunicación directa del Westwerk con la iglesia. Una prueba de ello son los “neumas”, notaciones musicales antiguas que aparecieron en la tribuna norte del piso superior del Westwerk.
El westwerk, cuerpo autónomo e independiente de la iglesia, perdurará en la arquitectura otónida, sufriendo modificaciones y abriéndose a la nave totalmente
El westwerk tiene un valor simbólico, aquí en Corvey se ha encontrado una inscripción en el “quadrum” que dice “Protege esta ciudad señor, y que los ángeles vigilen sobre sus muros”. Esta inscripción está aludiendo a la protección del westwerk por los ángeles, lo que explicaría que en la época fuera llamado “castellum” o “turris”, términos que corresponden a la arquitectura militar, sin que hubiera razones bélicas reales para ello. Es solamente la alusión a una defensa simbólica frente al mal. Como si fuera un baluarte defensivo frente al mal, lo que viene a corroborar la inscripción encontrada.
El altar que hay en el “quadrum”, dedicado a San Miguel arcángel, ser angélico de claras connotaciones guerreras, refuerza el simbolismo del westwerk como una fortaleza defendida por ángeles, a cuyo frente se encuentra el arcángel San Miguel en lucha contra el demonio, contra el mal. Debido a dichas connotaciones bélicas, en las capillas de bastantes castillos medievales, solía haber un altar dedicado a San Miguel
Además el número de arquerías que se abren a la gran sala del piso superior y su disposición está haciendo alusión directa a la profecía apocalíptica de la “Jerusalén celeste”, con lo que aún se refuerza más la idea de que el westwerk es un templo dedicado al Salvador
En el Apocalipsis se describe la “Jerusalén celeste” como la ciudad santa, la Jerusalén, que descendía del cielo, “..........Tenía un muro grande y alto y doce puertas, y sobre las doce puertas, doce ángeles y nombres escritos, que son los nombres de las doce tribus de Israel: de la parte de oriente tres puertas, de la parte del norte tres puertas, de la parte del mediodía tres puertas, y de la parte del poniente tres puertas. El muro de la ciudad tenía doce hiladas y sobre ellas los nombres de los doce apóstoles del Cordero........La ciudad estaba asentada sobre una base cuadrangular y su longitud era tanta como su anchura......Pero templo no vi en ella, pues el Señor, Dios todo poderoso, con el cordero era su templo.......”
En la imagen vemos una representación de la Jerusalén celeste. En el westwerk, al igual que en dicha representación, tenemos doce arquerías, tres por cada lado, lo que es una clara referencia a la Jerusalén celeste, defendida por los ángeles que vencen a las fuerzas del mal. Por tanto, este elemento arquitectónico nuevo, que se añade a los pies de la basílica tradicional, el westwerk, tiene un valor simbólico extraordinario, puesto que tiene el significado de baluarte defensivo. A partir del conocimiento de la estructura del westwerk, se realizó una reconstrucción del templo de Saint Riquier y de cómo pudo ser el weswerk, pero tomando como modelo el de Corvey.
Otra característica de la arquitectura carolingia, relacionada en parte con el westwerk, es que hay un fenómeno de occidentalización generalizado. Es decir, se da más preeminencia a la parte occidental de los templos. El propio westwerk, en si mismo, es un fenómeno de occidentalización, pues acaba siendo el cuerpo más importante de la iglesia, tanto desde el punto de vista arquitectónico
como simbólico, incluso más que la cabecera.
2.3. EL FENÓMENO DE OCCIDENTALIZACIÓN EN RELACIÓN CON LA APARICIÓN DE NUEVAS TIPOLOGÍAS DE PLANTAS DE IGLESIA.
No sólo es el westwerk un fenómeno de occidentalización, sino que además se van a construir iglesias “ex novo”, con el ábside orientado hacia el oeste. Esto se debe a que dicha orientación toma como referencia la de las basílicas constantinianas de San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano. Por tanto, es expresión también de la “renovatio”, que toma como referencia ideal el siglo IV de Constantino.
Por otra parte, se añade un segundo ábside a iglesias ya construidas, orientadas al este, a las que se quiere dar preeminencia a su parte occidental. Surgen así las iglesias conocidas como “contra-absidales”. Un ejemplo de este proceso de transición es la iglesia merovingia de Saint-Maurice d’Agaune, orientada al este, en la que a principios del siglo IX, se construye un segundo ábside a occidente, que se convierte en el santuario occidental de la iglesia.
Lo notable es que el ábside occidental va a ser el más importante en estas iglesias. Además, en la cripta del ábside occidental se suelen colocar las reliquias más señaladas.
La iglesia más importante de la abadía de Fulda se construye, de nueva planta, como iglesia contra-absidada con el ábside principal orientado a Occidente. Esta iglesia además está orientada a Occidente, porque se quiso imitar a la basílica de San Pedro del Vaticano, según aparece documentado, con la que tiene una relación directa. Incluso se imita con la presencia de un transepto de extraordinario desarrollo.

Las iglesias contra-absidadas constituyen una nueva tipología constructiva. Pueden surgir por adaptación de una iglesia preexistente a esta nueve tipología, o por construcción “ex novo”, como ocurre en la abadía de Fulda, cuya iglesia principal está construida a imitación de la basílica constantiniana de San Pedro del Vaticano, con la que estaba relacionado por razón de dependencia. En estas iglesias hay criptas bajo ambos ábsides. Por tanto, hay culto a las reliquias.
En las iglesias carolingias adquieren mucha importancia los transeptos, incluso en algunas van a aparecer dobles transeptos. En la hipotética planta que tenía la catedral de Colonia, en el siglo IX, podemos ver como se sitúa un transepto delante de cada ábside----
Además , hay iglesias de planta basilical, cabecera triabsidial, y transepto, como la basílica Steinbach, ó Inden-Kornelimünster. Es una iglesia de planta basilical, con cabecera triple y transepto.

2.4. EL TRAZADO MODULAR
Una característica muy importante de la arquitectura carolingia es la utilización de un trazado modular para el proyecto de las edificaciones, que consiste en tomar como unidad un módulo de ciertas dimensiones, el cual se multiplicará o dividirá por fracciones de números enteros, para configurar cada uno de los elementos de la planta. De manera, que esto garantiza la armoniosa proporcionalidad del edificio. En el mundo carolingio, el módulo que se toma normalmente es el cuadrado, que suele coincidir con las dimensiones del crucero
Por tanto, se construía tras un proyecto y reflexión previos, tomando como base la proporción numérica, lo que tiene como resultado un diseño racional. La unidad de medida utilizada es el pie carolingio, que mide 0,333 metros.
Este trazado modular va a ser especialmente característico en la construcción de iglesias, a partir del año 800. La distribución de los espacios del solar que va a ocupar el conjunto palatino de Aquisgrán, se diseña aplicando el trazado modular.
La planta de la iglesia que figura en el plano encontrado en Saint Gall, fue diseñada aplicando el trazado modular. Dicho plano, nos muestra una iglesia de planta basilical, contra-absidada, con numerosos altares, lo cual indica que en el diseño se hacía previsión de la posible celebración de ceremonias de liturgia estacional. El módulo elegido para el trazado modular, fue el cuadrado del crucero, que se repite en sus mismas dimensiones en los brazos del transepto. Cada soporte de la nave se distancia del contiguo en la mitad de la longitud del lado del crucero.
Todas estas iglesias carolingias se van a caracterizar exteriormente, por unos volúmenes muy pronunciados, muy nítidos, de formas geométricas que les dan un aspecto importante, a lo que contribuye el gran desarrollo de las torres del macizo occidental, así como la torre sobre el crucero. Este gusto por la rotundidad volumétrica llegará a su máxima expresión, en el siglo X, con la arquitectura otónida.

2.5. PERVIVENCIA DE TIPOLOGÍAS LOCALES
La arquitectura carolingia nos muestra una gran variedad de tipologías arquitectónicas y modelos. Ello se debe principalmente a la existencia de diferentes tradiciones locales en el amplio territorio del Imperio carolingio.
Una de esas variedades que tiene mucho que ver con la tradición local, es la pervivencia de iglesias de nave única y cabecera triple.
En determinadas zonas sobre todo en el norte de Italia y lo que hoy son Suiza y Austria se siguen construyendo en época carolingia, iglesias de una tipología local muy arraigada.
Por ejemplo, la iglesia de Santa María in Valle en Cividale, respondía a esta tipología de tradición local muy arraigada que pervive en estas zonas.
Son iglesias mucho más pequeñas de carácter parroquial, en cualquier caso, de menores dimensiones que las iglesias de planta basilical. Alguna de estas iglesias, como la de San Benedetto del Valle, tiene una cabecera triple. Sin embargo el testero es completamente recto, no tiene ábsides, sino tres hornacinas excavadas en el grueso del muro.

SAN BENEDETTO DEL VALLE
   
2.6. LAS CRIPTAS Y EL CULTO A LAS RELIQUIAS
Las criptas son construcciones muy extendidas en el mundo carolingio. Su desarrollo y consolidación como criptas integradas en las iglesias, se produce por el gran arraigo que va a tener el culto a las reliquias. La introducción de este elemento arquitectónico nuevo va a influir en la configuración del templo.
Este gran desarrollo del culto a las reliquias está relacionado también con la crisis iconoclasta que se está viviendo en el mundo bizantino. Una de las causas de la iconoclasia es que los fieles adoraban a los iconos como algo no solo sagrado, sino incluso milagroso. Esta es una de las razones que llevan a esa crisis. Sin embargo, en occidente hay un gran interés en la defensa de las imágenes como instrumento de adoctrinamiento, de evangelización. Pero, en ningún caso se les va a dar un carácter milagroso, pues no se trata del santo mismo, sino de una imagen suya. En cambio, a las reliquias si que pueden ser veneradas, puesto que se les va a reconocer ese carácter sagrado, milagroso.
Por eso, en esta época se desarrolla mucho el comercio de reliquias. Recordamos que las reliquias, ya en siglos anteriores se utilizan para la consagración de todas las iglesias. Ahora, además se las quiere tener en las iglesias para que sean veneradas allí. Por eso, es tan abundante el comercio y traslado de reliquias de unos lugares a otros.
En el mapa se muestran los puntos de donde salen las reliquias y a que lugares de Europa son trasladados. Se aprecia una tupida red, las reliquias más preciadas son las que provienen de Roma.
Para estas reliquias, es necesario un lugar donde venerarlas, reservar un espacio en la iglesia para ellas. De ahí viene la construcción de criptas. Ahora es cuando se normaliza la ubicación de la cripta, que se va a integrar en la iglesia.
Tenemos el ejemplo de San Pedro del Vaticano, que se utiliza como modelo. Sin embargo, otras criptas anteriores eran edificios anexos a la iglesia. Sin embargo, ahora van a estar integradas en el propio edificio de la iglesia. Normalmente se van a situar debajo de los ábsides. Las hay subterráneas y semi-subterráneas.
Las últimas, al no estar totalmente enterradas en el suelo, van a exigir la elevación del nivel del presbiterio bajo el que se encuentran.
 


                   CRIPTA  DE SAN PEDRO DEL VATICANO                                    CRIPTA DE SAN LUCIO DE COIRA
   El primer tipo de cripta que surge en época carolingia es el llamado “cripta anular”. Toma como modelo directo la cripta de San Pedro del Vaticano, reformada por el papa Gregorio Magno a finales del siglo VI. Esta cripta se conformó mediante una galería anular, siguiendo la forma del perímetro del ábside, en cuyo centro se abría un pasillo que llevaba directamente a la “confessio” de Pedro.Este es el modelo de las criptas absidales, un modelo directo que se toma para configurar las primeras criptas de época carolingia. Todas las que vamos a ver son de la primera mitad del siglo IX.
Las criptas de Saint Denis y de San Lucio de Coira, tienen la misma configuración que la de San Pedro del Vaticano. Es decir, un corredor anular que lleva directamente a la zona donde se encuentran las reliquias. Por tanto, la visita para la veneración de las reliquias se realiza del mismo modo que en San Pedro del Vaticano, una simple galería o pasillo para la circulación de los fieles, que una vez que se han acercado a las reliquias, salen por el otro pasillo. 
Las criptas anulares permiten la circulación, pero lo que no permiten es que los fieles se detengan mucho tiempo para la veneración de las reliquias, ni tampoco que se puedan realizar liturgias que estén relacionadas con el culto a las reliquias.
Pronto, empiezan a surgir espacios cuyas configuraciones se adaptan mejor a las necesidades prácticas y al lugar en donde se ubican, que van a permitir celebrar alguna liturgia mínima relacionada con el culto a las reliquias, como vemos en la cripta de San Lucio de Coira, que se ha ampliado con un pequeño espacio cuadrangular, situado enfrente de la “confessio”, al otro lado del corredor anular, que podía servir para reunir a los fieles durante la celebración de alguna ceremonia litúrgica.
También ocurre que estos espacios anexos que rompen el perímetro de la cripta anular pueden surgir conforme a la acumulación de mayor número de reliquias. Al multiplicarse su número, también aumentan las “confessio”, donde se puedan celebrar pequeñas liturgias, relacionadas con ellas.
Las criptas poco a poco, van adquiriendo mayor complejidad. En la cripta de Meschede hay unas escaleras para descender a las galerías que conducen a la cripta anular, lo cual nos está diciendo que el nivel del presbiterio se tuvo que sobreelevar.
A medida que avanza el tiempo, estos espacios tan irregulares de formas un tanto arbitrarias, empiezan a regularizarse.
De manera, que esta disposición de las criptas anulares con espacios anexos, cada vez mas regulares y con disposición más regular, va a tener influencia en una tipología arquitectónica, un elemento arquitectónico bien conocido, que es la girola o deambulatorio, cuando la estructura de la cripta se construye en superficie. La estructura es la misma, un pasillo anular con una serie de cámaras en disposición radial.
La multiplicación de reliquias, junto con la celebración de ciertas ceremonias religiosas en las criptas, lleva a la creación de tipologías de criptas más amplias y complejas.


                                                CRIPTA DE SAINT MICHEL                                              CRIPTA DE CLERMONT-FERRAND
 El modelo tipológico conocido como”cripta-hall”, no es sino una sala de forma rectangular y dimensiones relativamente amplias, articulada por una serie de columnas. La cripta de Clermont-Ferrand, es una combinación de “cripta-hall”, con cripta de pasillo anular.





           CRIPTA DE THEROUANNE------------------------------------------- CRIPTA DE LA BASILICA DE STEINBACH
  
Hay “criptas-hall” muy extensas y complejas que incluso se dividen en tres naves, con muchos soportes. Hay otras de menores dimensiones. La “cripta-hall” precisa de la excavación de todo el suelo del presbiterio, porque ya no se trata solo de un pasillo anular, sino de un espacio mucho más amplio que va a ocupar toda la superficie por debajo del ábside, incluso, con el tiempo llega a ser tan amplia, que se extiende además por debajo del transepto.




                     CRIPTA DE SAN MEDARDO DE SOISSONS                      ---                CRIPTA DE SAINT`PIERRE DE FLAVIGNY
 En la cripta de San Medardo de Soissons, cada una de las galerías conduce a su propia “confessio”, es decir, a la cámara donde se encuentra la correspondiente reliquia.

Todo este desarrollo tan extraordinario de las criptas, no puede entenderse, sino hay detrás algo que lo apoye como es el culto a las reliquias y a la altísima consideración en que se tienen estas, sobre todo como símbolo de protección.
2.7. LAS CRIPTAS SUPERIORES E INFERIORES. LAS ROTONDAS MARIALES
A partir de los años cuarenta o cincuenta del siglo IX, la complejidad de las criptas aumenta hasta el punto de aparecer dividido el espacio destinado a cripta en dos alturas.
Este tipo de criptas podían ocupar dos niveles, ambos subterráneos, o bien, un nivel subterráneo y otro semi-subterráneo, e incluso que hubiera un nivel en superficie, es decir al mismo nivel de la cabecera de la iglesia. El ámbito dedicado a las reliquias no tiene porque ser necesariamente subterráneo, pues hay también criptas en superficie. Este tipo de cripta, de gran desarrollo, las vamos a encontrar en la región francesa de La Borgoña. Su compleja estructura va a implicar también a la conformación de la cabecera de la iglesia.
Dos ejemplos muy característicos son las criptas de Saint Pierre de Flavigny y Saint Germain de Auxerre.
2.7.1. Cripta de Saint Pierre de Flavigny
En la planta del nivel inferior de la cripta de Saint Pierre de Flavigny, podemos ver la extraordinaria complejidad que adquiere la zona de la cabecera, así como las diferentes fases constructivas de cómo ha ido ampliándose la cripta. La pequeña sala semicircular, en negro, colocada bajo el ábside principal es anterior al año 860, mientras que lo tramado en líneas finas, está datado entre los años 860 y 880. En el nivel inferior la cripta de Saint pierre de Flavigny, no se va a limitar al espacio destinado a la “confessio” bajo el ábside central, sino que va a culminar en una rotonda hexagonal unida por una corta sala tripartita con el corredor de circulación que rodea el bloque absidal.

La cripta superior se enc
uentra intercalada en altura con relación al coro principal. En ella, hay un segundo circuito litúrgico, al nivel del coro, formado por un corredor que lo rodea, y que conduce, a través de un espacio rectangular con 16 columnas al oratorio hexagonal de Nuestra Señora, es decir a la rotonda marial. Estas rotondas mariales se colocan al final del eje de simetría de la cripta. Es la culminación del espacio de la cripta

CRIPTA DE DOS NIVELES  DE LA ABACIAL DE SAINT PIERRE DE FLAVIGNY


En la ilustración de la fotografía podemos ver la rotonda hexagonal y parte de la sala tripartita que la comunica con el corredor de circulación.
Esta advocación a María tiene que ver con el mundo funerario, puesto que la Virgen está considerada como intercesora entre Dios y los hombres, a la hora de la muerte.
2.7.2 Cripta de Saint Germain de Auxerre
Construida entre los años 840 y 860, en la iglesia de la abadía de Saint Germain de Auxerre en la región de La Borgoña francesa
Aquí tenemos una cripta con su rotonda marial que tiene su correspondencia en superficie.
.--En Borgoña es donde se produce la mayor innovación en cuanto a las estructuras formales y arquitectónicas de las criptas, que mas tarde dará sus frutos en el románico.


CRIPTA DE SAINT GERMAIN DE AUXERRE
 En el lugar donde está la “confessio” se crea un espacio pequeño adintelado con vigas de madera de castaño, datadas con el C14, por tanto se sabe que corresponden a época carolingia.
A ambos lados de la “confessio”, se desarrollan sendos corredores laterales con toda una serie de capillas, en la capilla correspondiente el pequeño oratorio dedicado a San Esteban, que antaño poseía un ábside, se ha conservado la pintura mural. En la culminación de la cripta había una “Santa María Rotunda”, o lo que es lo mismo una gran rotonda marial.
En los casos de Saint Pierre y Saint Germain, las rotondas mariales en superficie no se han conservado. Sin embargo, si podemos ver en dibujos la iglesia
de San Benigno de Dijon, del siglo XI, que aunque sea de cronología posterior, es la culminación de este proceso de transformación de las criptas de dos niveles de época carolingia.
Vemos en la zona subterránea la gran cripta que culmina en una gran rotonda marial. Sobre esta rotonda, se sitúa una gran cabecera de planta central, organizada en tres espacios concéntricos, los exteriores con función de deambulatorio que presentan dos niveles en altura. De la iglesia de San Benigno de Dijon solo se ha conservado la cripta subterránea.
Esto mismo, solo que en menores dimensiones, es lo que podría haber habido en Saint Pierre de Flavigny y en Saint Germain de Auxerre.
2.8. IGLESIAS DE PLANTA CENTRAL
En relación con la idea de la muerte, vamos a hablar de las iglesias de planta central.
Dentro de las iglesias de planta central, hay algunas de carácter estrictamente funerario, relacionadas con el culto a las reliquias, como la iglesia de San Miguel de la abadía de Fulda.
De esta construcción, se ha conservado bien la parte subterránea, es decir la zona de la cripta estrictamente dicha, sin embargo el resto del edificio ha sufrido grandes modificaciones.
Aquí v
emos la continuidad de las plantas centrales dedicadas a edificios relacionados con lo funerario.
Además, está documentado que esta iglesia se hizo a imitación del Santo Sepulcro de Jerusalén. Es decir, como la tumba de Cristo. Podemos ver que tiene una estructura similar a la del Santo Sepulcro, con ese doble espacio concéntrico y en el centro un pequeño edículo circular que evocaría el “tegurium rotundum” del Santo Sepulcro de Jerusalén”
Esta evocación del Santo Sepulcro va a ser muy común en esta época tanto desde el punto de vista ideal, como físicamente.
Las iglesias de planta central se van a utilizar ahora como oratorios privados. No es la primera vez que se construyen, pero a raíz de la construcción de la capilla palatina de Aquisgrán, se va a normalizar la asociación entre planta central y oratorio privado.



  



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jueves, 2 de diciembre de 2010

LA CAPILLA PALATINA DE AQUISGRÁN

1.EL CONJUNTO PALATINO DE AQUISGRÁN.Para estudiar la Capilla Palatina de Aquisgrán, que se construye entre los años 790 y 805, hay que tratar del conjunto palatino, donde se encontraba.
Todo este conjunto palatino, construido por Carlomagno como residencia privada predilecta, que va a ser posteriormente capital del Imperio, se erige en un lugar donde existían unas antiguas termas romanas. Se construyeron muchas residencias privadas durante todo el periodo carolingio, seguramente adaptaciones de antiguas villas romanas, pero la que va a tener mayor preeminencia va a ser el conjunto palatino de Aquisgrán.
Carlomagno quería crear en este lugar una segunda Roma, un conjunto palatino que tuviera el mismo esplendor de la Roma imperial. De hecho, Carlomagno hace traer materiales y elementos arquitectónicos como columnas y capiteles de la propia Roma y de Rávena.
La ilustración nos muestra una reconstrucción hipotética, basada en excavaciones de escasa envergadura, que se apoya más en las hipótesis de los historiadores que en los propios hallazgos arqueológicos. La capilla palatina es un edificio de planta central, muy transformada al exterior. Fue restaurada en el siglo XIX, principalmente en el decenio de los 80. Según diversos historiadores, aún quedarían restos del Aula Palatina o Salón del Trono, embebidos en los muros del edificio del Ayuntamiento de la actual ciudad de Aquisgrán.
Solo se conserva la Capilla Palatina, del resto no quedaría absolutamente nada, ni las dos pequeñas basílicas que había a sus lados, ni tampoco el atrio.
Los elementos fundamentales de este complejo palatino, estarían constituidos por las Termas, la Capilla Palatina, y el Aula Palatina, a los que se accedería desde una entrada monumental, en donde se encontraría el cuerpo de guardia. Estos tres edificios estarían unidos por corredores cubiertos que permitirían el paso desde el Aula Palatina a la Capilla Palatina.
Además del conjunto palatino, tendrían que haberse dispuesto otros edificios destinados a aposentos imperiales, residencia de funcionarios y clérigos de la corte, viviendas de la servidumbre, etc. Los únicos edificios que estaban construidos en piedra son los que se han conservado. El resto estarían construidos con otros materiales más perecederos, como la madera, la mampostería, etc.
Todos los edificios que conforman el conjunto palatino se disponen según un plan urbanístico de trazado modular, ordenado, regulado, pensado, y proyectado previamente.
El diseño toma como referencia el cuadrado y el triángulo. Por tanto, estaríamos hablando de un trazado geométrico en torno a un gran cuadrado, en cuyo lado se apoya exteriormente la base de un triángulo. En uno de los lados del triángulo se apoyaría el conjunto de las termas.
El espacio cuadrangular se configura con un módulo cuadrático de 12 pies carolingios de lado. El cuadrado del espacio cuadrangular tendría 30 módulos de 12 pies, cuyo resultado es un cuadrado de 120 m. de lado. Todo esto es una pura hipótesis, basada en los escasos datos arqueológicos que se poseen.
Hay una referencia al urbanismo romano pues el espacio se divide por dos vías perpendiculares de Norte a Sur y de Este a Oeste, como el “cardo” y el “decumano” romanos. La vía Este-Oeste uniría el complejo termal con la puerta monumental, y la vía Norte-Sur comunicaría el Aula Palatina con la Capilla Palatina.
El edificio del cuerpo de guardia, tuvo probablemente dos pisos. En la parte baja, se abría la puerta monumental, mediante arquerías. El piso superior estaría destinado para estancia del cuerpo de guardia del conjunto palatino.
El Aula Palatina era una nave de planta rectangular terminada en un ábside semicircular de grandes dimensiones. En sus muros laterales se abrían dos pequeñas exedras.
El Aula Palatina o Salón Regio, es el lugar donde el emperador Carlomagno recibiría a los visitantes ilustres, embajadores, etc. Toma como modelo el Aula Palatina constantiniana de Tréveris, o bien el “triclinium” del papa León III, en el palacio de San Juan de Letrán, que Carlomagno conocía. En el “triclinium” se producían los encuentros del emperador y su corte, con el papa y la curia pontificia . Por tanto, era un lugar muy importante desde el punto de vista político e ideológico, puesto que evocaba en si mismo esa idea de la unión Iglesia-Estado.

2. LA CAPILLA PALATINA DE AQUISGRÁN
La capilla palatina es conocida también como la catedral de Aquisgrán, Aachen o Aix-la-Chapelle, que son las otras dos denominaciones de la ciudad.
Es un oratorio de planta central, que tenía adosados al norte y al sur dos pequeños edificios de planta basilical y, al Oeste, un atrio con sus correspondientes pórticos, cuyos soportes tenían una disposición rítmica de pilar y columna alternados. En el interior de los pórticos longitudinales del atrio se disponían dos pequeñas exedras.
De todo el conjunto, solo se conserva la propia capilla dedicada a la Virgen María, que se empieza a construir en el año 790, la misma fecha en que se inician los otros edificios del complejo. Se sabe que la cubierta estaba cerrada en el año 797 y que se consagró en el año 805.
De este tipo de entregas simbólicas ya hay ejemplos en un mosaico de San Vital de Rávena. El arquitecto, la persona que idea la capilla palatina se llamaba Eudes de Metz, u Odón de Metz.
La capilla palatina tiene, en primer lugar, la función de oratorio privado del emperador Carlomagno, de oratorio personal, y en segundo lugar, es una iglesia-relicario en el sentido de que se construyó también para albergar un trozo de la capa de San Martín, santo venerado por los francos.
Esta venerada reliquia recibía el nombre de “capella” lo que va a dar finalmente al edificio el nombre de “capilla”. De manera, que cuando en esta época se hablaba de la “capella” se referían al edificio que albergaba estas reliquias en el conjunto de Aquisgrán, es decir, a la Capilla Palatina de Aquisgrán. A partir de este momento el término “capella” se va a generalizar, asociándose a los oratorios privados.
En la ilustración podemos apreciar como se organiza la planta del edificio en dos espacios poligonales concéntricos, con el atrio situado al oeste. El espacio central octogonal, dispone en sus vértices de pilares angulares, mientras que el perimetro exterior es un hexadecágono.
El acceso se realiza a través de un cuerpo, a modo de westwerk, con dos torrecillas laterales que permiten acceder al piso de tribunas.
En el extremo oriental del eje Este-Oeste, se encontraba un pequeño ábside cuadrangular, destinado a albergar el altar mayor, que fue sustituido en el siglo XIV por una capilla gótica. A partir de este momento la capilla palatina se convierte en catedral.
En el alzado, vemos como el espacio central se abre a un deambulatorio en el nivel inferior, y a un espacio de tribunas en el nivel superior.
El octógono central se articula interiormente en altura, con ocho grandes arcadas de medio punto que se abren al deambulatorio, y otras tantas que se abren en el nivel de tribunas. En el cuerpo superior de tribunas, cada arcada, queda dividida en dos alturas, la inferior está formada por tres arcos de medio punto, separados por dos columnas de mármol; mientras que la altura superior de cada arcada queda dividida en tres vanos por medio de dos columnas con sus correspondientes capiteles.
El octógono central estaba rematado por un tambor en el que se abrían ocho vanos de iluminación. Sobre el tambor, se articula una bóveda de paños de forma curvilínea por el interior, de modo que tiene la apariencia de una cúpula, mientras que por el exterior, el tejado presenta el aspecto de una pirámide octogonal.
La parte alta de la capilla ha sido sometida a fuertes restauraciones. A continuación del incendio que asoló Aquisgrán en 1224, se sobreelevó el tambor carolingio con una arquería de seis arcos
de medio punto por cada lado del octógono. Todo ello ardió en 1656 y fue reemplazado, ocho años más tarde, por la actual cúpula de paños coronada por una linterna.
En cuanto al sistema de cubrición es complejo, debido a la diferencia formal entre el octógono interior y el hexadecágono exterior. Eso obliga a realizar un sistema de cubrición en el deambulatorio del nivel inferior, de bóvedas irregulares de cuatro paños, entre los que se insertan pequeñas superficies abovedadas de forma de triángulo esférico.
En el nivel de tribunas, la cubierta se soluciona con bóvedas de cañón de eje radial, entre arcos de medio punto y entre ellas suplementos de bóvedas de forma curva. Este complejo sistema de abovedamiento nos indica la falta de habilidad técnica para resolver adecuadamente la estructura de las cubiertas. Además, estas bóvedas de cañón son bóvedas rampantes, es decir el punto donde se inicia el cañón y el punto donde termina están a diferente altura.
En cuanto al aspecto exterior de la capilla palatina ha sufrido grandes transformaciones tras los incendios. Primero fue remodelada en el siglo X, en época otónida, en el siglo XIII sufre un incendio, en el XIV se elimina el testero rectangular del ábside del altar y se añade una cabecera gótica. También hay cambios en el siglo XVII a causa de otro incendio, y finalmente se remodela en el siglo XIX.
El exterior es sobrio, totalmente desornamentado, la construcción en sillarejo, no es de mucha calidad. Por el exterior, la mayor parte del cuerpo central, corresponde a lo construido inicialment. Lo que no se conservado en su forma original es el remate de la cubierta del octógono interior.
El módulo occidental, por el que se accede al cuerpo central, está flanqueado por dos pequeñas torres, que le dan la apariencia de un westwerk. En su lienzo frontal se abre un enorme arco por debajo del cual se ingresa en el reducido vestíbulo que conduce a la capilla. Delante del arco, se encontraba un atrio que no se ha conservado, lo mismo que las dos pequeñas basílicas que se encontraban a ambos lados del cuerpo central. En la imagen de la derecha se puede apreciar la cuidada fábrica de sillarejo con la que estaba construida la capilla palatina.
Para la decoración de las grandes arcadas que se abren al octógono central, Carlomagno llevó a Aquisgrán columnas y capiteles corintios de pórfido, mármol y granito procedentes de antiguos monumentos de Roma y Rávena. El interior estaba completamente revestido de aplacados de mármol y de mosaicos, estos últimos en las bóvedas del deambulatorio y de la tribuna.. El mosaico de la bóveda de paños que cubre el octógono centras no es el original, aunque se realizó reproduciendo lo más fielmente posible los antiguos mosaicos, conocidos por dibujos anteriores al incendio del siglo XVII. En el siglo XVIII se decora la bóveda con estucos y finalmente en el XIX se intenta dar el aspecto original.
El espacio tiene voluntad de verticalidad, de elevación, que no acaba de manifestarse plenamente debido al aspecto macizo de los pilares que se acodan en la dirección de los lados del octógono. La construcción no da la impresión de ligereza, sino de una cierta pesantez por el uso de tanto aplacado marmóreo que le confiere una gran severidad muy a la romana. De manera que el espacio parece algo constreñido, sobre todo en comparación con la iglesia de San Vital de Rávena, de la que se ha dicho que fue su modelo.
Hay una gran riqueza en los materiales del interior de la capilla, como son las columnas y capiteles en mármol y pórfido, todos estos elementos reaprovechados. Buena parte de los recubrimientos marmóreos, incluso algunas columnas son del siglo XIX.
Sobre los capiteles se sitúan cimacios con el fin de aumentar la verticalidad. Los mosaicos con los colores azul ultramarino y fondos dorados tienen mucho que ver con la estética bizantina. Además hay otros materiales que contribuyen a la riqueza ornamental, como el metal, cuya técnica dominaban estos pueblos. Así, las puertas de bronce que cierran la entrada de la capilla, o las rejas de hierro forjado, con motivos geométricos, que dan paso a los vanos que se abren en las tribunas,.
Se han barajado posibles influencias de otros monumentos en la capilla palatina, a la hora de su trazado, tanto en su planta como en su alzado.
La capilla palatina, que se inserta en esa larga tradición de edificios de planta central con el cuerpo central sobreelevado, pudo haber recibido la influencia de la iglesia bizantina, de época de Justiniano I, de San Vital de Rávena, pues tiene la misma organización espacial, una planta poligonal con un octógono interior y deambulatorio sobre el cual hay un segundo nivel de tribunas.
Incluso en el alzado, el piso de tribunas se organiza mediante arquerías también tripartitas, sobre columnas, que se abren al cuerpo central. Aunque hay similitudes, también hay algunas diferencias importantes, como es el espacio central que de algún modo se abre entre los pilares hacia las dos columnas retrasadas entre ellos, pilares de menor grosor que junto con la expansión de espacio da un sentido de ligereza, de dinamicidad al espacio interior de San Vital, que no tiene el interior de la capilla palatina, mucho mas macizo y constreñido ni ese sentido de ascensionalidad que tiene San Vital, en donde se utilizan muchos mosaicos.
Los aplacados marmóreos de la capilla palatina, se cortan de tal manera que dibujan formas geométricas.
Por tanto, puede haber influencia de edificios de procedencia oriental, San Vital es bizantino. También ha podido haber influencia bizantina de los santos Sergio y Baco de Constantinopla. En cualquier caso, influencia pero no modelo directo.
Por otra parte, en la capilla palatina, se advierte influencia de la antigüedad clásica en esa solidez, pesantez de la arquitectura romana.
Además, del valor simbólico ideológico que tiene todo el conjunto palatino de Aquisgrán, como residencia principal del emperador y sede de la corte, la capilla palatina tiene un valor simbólico que evoca la Jerusalén celeste. En los mosaicos de la bóveda se representan a los 24 ancianos del Apocalipsis, venerando a Cristo en majestad, por tanto hablamos de la gloria que tiene lugar después del juicio final. Estas escenas de la cúpula han sido reproducidas en dibujos del siglo XVII, realizados antes del incendio que destruyó la bóveda. En el siglo XVIII, se colocó en su lugar una decoración de estucos y en la reconstrucción del siglo XIX se quitaron los estucos para reconstruir la decoración con mosaicos semejantes a los originales, con su misma iconografía.
Por tanto, tenemos la escena de Cristo en majestad, sentado en el trono siendo venerado por los 24 ancianos del Apocalipsis. En torno de la figura de Cristo, el tetramorfos, y como fondo teselas doradas para simbolizar esta gloria celeste. Esta es una referencia a la Jerusalén celeste.
Otra referencia, son las proporciones de las dimensiones de la capilla que evocan las mismas proporciones de la descripción de la Jerusalén celeste que se hace en el Apocalipsis, capítulo 21, en donde se dice que el lado de la Jerusalén celeste tiene 144 codos de longitud, el mismo número en pies del perímetro del octógono central de la capilla, en donde cada lado mide 18 pies que multiplicado por los 8 lados, nos proporciona el mismo número 144. Además el diámetro de la planta de la capilla palatina tiene la misma dimensión que la altura del cuerpo central, es decir 33 metros.
La altura de la obra original que se conserva es de unos 28 metros a los que hay que añadir la altura que tendría la techumbre original, es decir unos 5 metros, lo que suma la misma cantidad de 33 metros. Las proporciones estructurales confieren una cierta armonía al aspecto del interior.
En el piso de tribunas, en su lado occidental se sitúa el supuesto trono del emperador Carlomagno, justo enfrente de un altar dedicado al Salvador, también en el nivel de tribunas. Desde su trono, el emperador podría asistir a la celebración de la misa, contemplando el altar de Santa María en el ábside de la capilla. Por tanto, el emperador ocupaba una situación intermedia entre el cielo y la tierra.
De algún modo, el emperador aparecía como el vicario de Dios en la tierra, de la misma manera que lo era el “basileus” de Bizancio.
Respecto de la importancia de las proporciones en la sensación de armonía que se percibe en el interior de la capilla, Alcuino de York, uno de los clérigos mas importantes de la capilla palatina decía “Cuando las piedras vivas están ensambladas armoniosamente y los números coinciden todos por igual, entonces se levanta resplandeciente la obra del Señor que ha creado este templo”. Hay una evocación aquí a estas proporciones divinas, a que esta capilla es casi una obra de Dios.
En otra cita, dice: ”Es como una Jerusalén celeste que desciende de los cielos, es una corona de luz”. Con esta expresión, Alcuino se refiere, sin duda al tambor del remate en altura del espacio octogonal, en el que se abren vanos de iluminación, que junto con el oro de los mosaicos resplandecerían como una corona de luz.

sábado, 21 de noviembre de 2009

LA ABADÍA DE SAINT DENIS

1. LA ABADÍA DE SAINT DENIS
Si la abadía de Fontenay es importante, la de Saint Denis no es menos. Hoy forma parte de un barrio al Noroeste de París, pero en el siglo XII, estaba fuera de la ciudad. No olvidemos que París, sede regia, estaba protegida por una muralla.
Desde el siglo VI, ya era conocida como una importante abadía de origen merovingio. Va a jugar un papel capital en la historia de Francia, no solo desde el importante punto de vista político, sino también desde el de la historia del arte, porque aquí en la primera mitad del siglo XII, se van a realizar las primeras obras de ese arte gótico que se manifiesta en la primera mitad del siglo XII, y culmina en torno a 1190, siempre con referencia a la zona de París. Es decir, el gótico temprano, que se puede llamar también primer gótico o protogótico, surge en la zona en torno a la capital del reino de la dinastía capeta, que tiene su sede en París.
La primera obra de este nuevo lenguaje arquitectónico, que es el gótico, se va a dar en los años treinta-cuarenta del siglo XII. Durante estos mismos años, se estaba trabajando en románico, cuando aún no se habían desarrollado las mejores obras del románico pleno, no solo en Francia, sino también en España, los Paises Bajos o Alemania. Sin embargo, Saint Denis va a ser el taller pionero del gótico temprano en Francia.
Estamos hablando de los años treinta-cuarenta, época que coincide con la construcción de la iglesia de Santa María de Fontenay en la Borgoña, cuando San Bernardo expresa en sus escritos sus ideales y lo que tiene que ser un abad cisterciense. Pues bien, contemporáneo de San Bernardo, es un abad, no menos famoso, que representa el punto de vista opuesto al de Bernardo de Claraval. Con el nombre de Suger o Sugerio, es contemporáneo de San Bernardo, y va a ser abad de Saint Denis. Son dos vidas paralelas, que reflejan dos ideales de vida monástica completamente opuestos. San Bernardo es la vida contemplativa, la vuelta a la pureza de la regla de San Benito, y el arte desornamentado, para que nada altere la función que debe de desempeñar un buen monje, la oración.
Para Suger, el abad de Saint Denis, hay que atraer a los fieles, al culto divino, por medio de los sentidos. Es decir, cuanto más hermosa sea una iglesia, cuantos más adornos tenga, y cuanto más lujosamente adornada esté, para que se vea que es una imitación de lo que puede ser el Paraíso, más atraerá la visita de los posibles clientes.
Si en el cisterciense el color esta proscrito, si en el altar no puede más que haber una cruz de madera sin decorar, en Saint Denis tiene que haber cruces de orfebrería con piedras preciosas, vidrieras de colores, altas torres, escultura tanto en el exterior como en el interior. Es decir, dos mundos que se contraponen, dos ideales que tienen cada uno en su haber, un importante capítulo de la historia del arte. Para conocer mejor lo que significa el Císter, hay que conocer mejor lo que significa la abadía de Saint Denis, y para conocer mejor la abadía de Saint Denis, hay que conocer mejor Santa María de Fontenay.
1.1. ETAPAS CONSTRUCTIVAS DE LA IGLESIA DE LA ABADÍA DE SAINT DENIS
La abadía de Saint Denis tiene un comienzo prerrománico, no surge de la nada, en absoluto. De origen merovingio, la abadía de Saint Denis era ya en el siglo V, un centro importante de monaquismo en las afueras de la ciudad de París, que hoy ha quedado dentro del núcleo urbano.
La importancia de Saint Denis reside en que es el origen indiscutible del gótico, de tanta importancia, e incluso más, que el románico anterior, pero sin olvidar que el gótico que sustituirá al románico a partir del siglo XIII, tiene una etapa primitiva que coincide histórica y cronológicamente con el pleno románico,
La iglesia de Saint Denis la vamos a estudiar de una sola vez, a pesar de que pertenece a dos etapas del gótico, pues la iglesia no es solo gótico primitivo, sino que al no acabarse en el siglo XII, tiene una segunda fase que es la de su terminación, que corresponde a pleno siglo XIII. Entonces, por un lado este edificio es del gótico primitivo, pero por otro lado corresponde también al gótico avanzado, a lo que llamamos el gótico radiante o gótico tardío. Hay partes del monumento que corresponden a la etapa inicial y partes del monumento que corresponden a pleno desarrollo del gótico.
Otras catedrales de Francia también fueron preferencia de los objetivos reales, como la catedral gótica de Reims en la Champaña francesa, este monumento pasó a tener un papel muy destacado en la política e historia de Francia durante la Edad Media. Si es en la abadía de Saint Denis donde se entierran los reyes de Francia, la catedral de Santa María de Reims va a ser el lugar donde sean coronados los príncipes de Francia. El heredero de la corona entraba por la puerta Norte de la catedral, como príncipe, y al llegar al altar mayor, recibía la corona de manos del arzobispo de Reims, y salía por la puerta de entrada de los pies, convertido en rey de Francia. Ese lugar tan especial, donde el heredero es ungido y coronado como rey de Francia por la Gracia de Dios, es también un monumento capital del gótico. Precisamente, su función de ser un gran espacio donde los reyes reciben la corona, va a determinar su planta y su decoración escultórica, lo mismo que tendremos ocasión de hablar sobre Saint Denis.
La abadía de Saint Denis, al noroeste de Paris, y la catedral de Reims, al nordeste de Francia, tienen unas características que las hermanan, en el sentido que tienen de ejercer un papel singular en la historia de los reyes de Francia. Son seleccionadas desde la Alta Edad Media para dos cometidos, la abadía de Saint Denis, para gran lugar de enterramiento, y la catedral de Reims, para la coronación de los reyes de Francia. Si esto se analiza, podemos comprender mejor el porque de la planta de la catedral de Reims, el porque de la escultura, el porque de las proporciones, puesto que la función a que fueron destinadas determina todo lo demás.
1.2. EL SAQUEO DE LA ABADÍA DE SAINT DENIS POR LAS TURBAS REVOLUCIONARIAS
Siendo destacable, el que la iglesia de la abadía de Saint Denis corresponda a dos etapas, y por tanto a dos estilos, más importantes fueron los efectos que produjo en este monumento la Revolución Francesa, en el año 1789. Este suceso histórico supuso para el arte francés una gran tragedia, no solo por la masiva destrucción de monumentos prerrománicos, románicos, góticos, renacentistas y barrocos, sino también porque, tras la Revolución, las leyes desamortizadoras trajeron como consecuencia el abandono de los edificios religiosos. Hasta mediados del siglo XIX, muchas abadías no volvieron a ser ocupadas por comunidades religiosas, y otras nunca más lo fueron. Esto significa, no solo el abandono material de los templos, sino su destrucción y saqueo con la pérdida de obras de arte capitales para la comprensión del arte medieval europeo.
La abadía de Saint Denis fue especial objeto del furor destructivo de los revolucionarios, porque desde el siglo VI había sido el lugar preferido por los reyes de Francia para su enterramiento. Fue el gran panteón de las dinastías que se fueron sucediendo en el país. La abadía de Saint Denis tuvo ese gran privilegio, el cual empezó en el siglo VI, pero no con continuidad. Tras el reinado de Carlomagno –que eligió para su enterramiento la capilla palatina de Aquisgrán- su hijo Ludovico Pío y los demás reyes que le sucedieron hasta Luis XVI y María Antonieta, fueron enterrados en Saint Denis. Eso supuso para la abadía una enorme fuente de dinero, pues los reyes daban generosas limosnas para preparar su funeral, agradecer el cuidado de los restos de sus familiares y sufragar la realización de importantes monumentos funerarios en el interior de la iglesia.
Sin embargo, ser el panteón de los reyes, trajo su desgracia, pues cuando llegó la Revolución Francesa, esta fue la primera iglesia a la que acudieron las turbas revolucionarias, para saquear, destrozar tumbas y mausoleos, y robar los ajuares funerarios. El escarnio fue absoluto, siendo destrozadas a martillazos las laudas e incendiado todo, con un odio feroz que nos describen perfectamente los historiadores de la época. Hoy es una parroquia y monumento nacional de Francia, en donde los legitimistas de la casa de Borbón, se reúnen anualmente para celebrar un acto religioso-político.
La iglesia se construye en dos etapas distintas y no sucesivas del gótico, esto es capital. la parte más antigua se construye en la segunda mitad del siglo XII, y la parte posterior, ya avanzado el siglo XIII, casi podría decirse que es casi un siglo lo que separa la primera fase constructiva de la segunda. Todo ello se debe a varias razones, la primera fue que tras la muerte de Suger, principal impulsor de la obra, sus sucesores no pusieron el mismo interés en su continuación. La segunda razón, es que, mientras Suger vivió, los reyes de Francia ayudaron generosamente a la realización de la obra, puesto que estuvieron vinculados por grandes lazos de amistad con Suger, incluso desde su infancia con alguno de ellos. No sucedió lo mismo con los abades que sucedieron a Suger, pues los reyes de Francia, teniendo asegurado su entierro en la abadía de Saint Denis, pusieron sus preferencias en otros monumentos góticos, fundamentalmente en la catedral de París, ciudad en donde ellos residían.
Otras catedrales de Francia también fueron preferencia de los objetivos reales, como la catedral gótica de Reims en la Champaña francesa, este monumento pasó a tener un papel muy destacado en la política e historia de Francia durante la Edad Media. Si en la abadía de Saint Denis, se entierran los reyes de Francia, la catedral de Santa María de Reims va a ser el lugar donde sean coronados los príncipes. El heredero de la corona entraba por la puerta Norte de la catedral, como príncipe, y al llegar al altar mayor, recibía la corona de manos del arzobispo de Reims, y salía por la puerta de entrada de los pies, convertido en rey de Francia. Ese lugar tan especial, donde el heredero es ungido y coronado como rey de Francia por la Gracia de Dios, es también un monumento capital del gótico. Precisamente, su función de gran espacio donde los reyes reciben la corona, va a determinar su planta y su decoración escultórica, lo mismo que tendremos ocasión de hablar sobre Saint Denis.
La abadía de Saint Denis, al noroeste de Paris, y la catedral de Reims, al nordeste de Francia, tienen unas características que las hermanan, en el sentido que tienen de ejercer un papel singular en la historia de los reyes de Francia. Son seleccionadas desde la Alta Edad Media para esas funciones, una, como gran lugar de enterramiento, y otra, para la coronación. Si esto se analiza, podremos comprender mejor el porque de la planta de la catedral de Reims, el porque de la escultura, el porque de las proporciones, puesto que la función a que fueron destinadas determina todo lo demás.
1.3. LEYENDA Y TRADICIÓN SOBRE LA ADVOCACIÓN A SAINT DENIS
A finales del siglo III e inicios del IV, el cristianismo era ya un grupo social importante, que pudo haber ser considerado por algunos emperadores romanos como un elemento desestabilizador del Imperio. Por ello, algunos emperadores darán órdenes de perseguir a los seguidores del cristianismo.
La advocación de la abadía de Saint Denis a este santo, le viene porque la leyenda y la tradición nos dicen que San Dionisio había sido el primer obispo de París, en el siglo III, y que habría sido decapitado hacia el año 250, junto con dos diáconos fieles colaboradores suyos en la sede de Paris, llamados Rústico y Eleuterio, en defensa de su fe.
Algunos años más tarde, en el 313, con el Edicto de Milán promulgado por el emperador Constantino el Grande, cesan las persecuciones al decretarse la libertad de cultos religiosos, pero no se alcanza la total autoridad y poder del cristianismo en Roma y en el resto del Imperio, hasta el año 390, cuando Teodosio el Grande declare al cristianismo religión oficial del Estado romano, religión que se protege y que representa el poder de Roma. Desde el 313 al 390 el cristianismo deja de ser perseguido, deja de estar prohibido, pero no es la religión oficial. Es decir, tiene que defender su territorio, para ir ganando mayor poder. El cristianismo desde el 313 al 390 es una religión más del Imperio, con los mismos derechos y deberes que las otras religiones. Esto quiere decir que entre el 313 y el 390 se produce una etapa, de mayor publicidad y lucha de las comunidades cristianas por ir ganando adeptos, y detentar en la sociedad un poder que hasta entonces les había sido negado.
A mediados del siglo IV, el emperador Juliano el Apóstata, pretenderá sin éxito volver a prohibir la religión cristiana. Pero fuera de este reinado bastante corto, se puede decir que a partir del año 313 el cristianismo puede respirar tranquilo y sus seguidores dejarán de ser perseguidos. Solo a finales del siglo IV, con Teodosio los emperadores reconocerán al cristianismo como religión oficial del Imperio. Ya no se rendirá culto a la imagen del divino emperador.
Volvemos a París en el año 250, el obispo de París y sus dos diáconos son conducidos ante el gobernador romano de la ciudad acusados de seguir un culto prohibido por Roma, como ellos no quieren renunciar a sus creencias son condenados a muerte, y decapitados, como enemigos del imperio. Esto produce una gran conmoción en la región parisina, pues París era una pequeña localidad situada al Norte de Francia, a orillas del río Sena. No tarda en anunciarse que en el lugar donde han sido enterrados los tres mártires se producen sucesos extraordinarios. Los propios fieles seguidores de Dionisio, empiezan a hacer publicidad de dichos hechos milagrosos. Es decir, desde el principio San Dionisio tiene fama de santo, lo que es importante para entender el culto que se le va a rendir muy pronto y de forma cada vez más acusada.
Hablar del culto a San Dionisio en París es hablar de la historia del cristianismo de la capital de Francia. La leyenda nos dice que San Dionisio y sus dos diáconos habían sido juzgados y decapitados en el lugar elegido tradicionalmente por los gobernadores romanos para este tipo de actos. París era entonces una pequeña aldea a las orillas del Sena, rodeada por colinas de escasa altura, en donde a los enemigos del Estado romano se les juzgaba y martirizaba en una zona a extramuros de la ciudad que era denominada por los cristianos “el monte de los mártires”. Hoy es el barrio de Montmartre, cuyo nombre le viene precisamente de esa denominación en el idioma francés.
La tradición nos dice que San Dionisio y sus dos diáconos fueron decapitados en dicha colina y que Dionisio y sus acólitos habrían cogido sus cabezas en sus propias manos, y habrían caminado fuera de París, hasta detenerse en el lugar donde habrían de reposar. Esto dio lugar a la construcción de un pequeño santuario donde se enterraron los tres mártires, y con el paso de los años a una pequeña iglesia que más tarde se encomendó a una comunidad de monjes benedictinos dando lugar a la abadía de San Dionisio. Es decir el lugar elegido por San Dionisio era el lugar elegido por el mártir para su descanso eterno.
1.4. SAINT DENIS NECRÓPOLIS REAL
Veamos ahora la historia verídica de lo que conocemos de este antiquísimo centro de devoción de la capital de Francia. Estamos a finales del siglo V, en el año 474. Sabemos que Santa Genoveva, una de las continuadoras del culto a San Dionisio, que se había iniciado en el año 250, colaboró económicamente y materialmente para que se mantuviera una pequeña y modesta capilla de origen paleocristiano. Ahora nos situamos en el siglo VII. Sabemos que un rey de la dinastía merovingia, el rey Dagoberto, hizo numerosos ofrendas a una iglesia que suponemos modificada y enriquecida respecto de la primera.
En la primera mitad del siglo VII, en una fecha aproximada que va del año 628 al 638, Dagoberto primer rey de esa Francia ya independiente de Roma, hace alarde de querer ser enterrado junto a San Dionisio. Es pues, en el siglo VII cuando se inicia la tradición de que los reyes de Francia sean enterrados en la abadía de Saint Denis. Lo cual no quiere decir que no haya habido modificaciones a lo largo del tiempo, y algún rey no haya elegido Saint Denis, pero podemos decir que genéricamente son más los que eligieron este lugar. Desde luego, lo que se mantiene en la tradición, es que los príncipes que mueren a tierna edad, los herederos que no llegan a alcanzar la madurez que se alcanzaba a los catorce años, pudieran ser enterrados en Saint Denis, que se va a convertir en un lugar emblemático, en un lugar de destino final de los reyes y los príncipes herederos que han muerto antes de alcanzar la edad de poder ser coronados, de todas las familias reales en suma.
No se puede entender como se va a hacer esta iglesia, si no se tiene en cuenta que se trata del panteón real por excelencia. Eso supone una inmensa cantidad de dinero, que irá llegando periódicamente. Todos los reyes, o la mayor parte de los reyes tienen familia enterrada allí. En los aniversarios, en las ocasiones importantes se les harán obsequios suntuosos a los abades o monjes de Saint Denis, para que mantengan permanentemente el culto a los difuntos allí enterrados. Entonces no nos podemos extrañar de que sea el monasterio de Saint Denis un inmenso laboratorio donde se ensayen, donde se creen los nuevos estilos artísticos. Nadie discute la importancia de Saint Denis en el origen del gótico. Si se habla del origen del gótico, hay que hablar de Francia, si se habla del gótico en Francia, hay que hablar de Saint Denis obligatoriamente.
1.5. LA PROTECCIÓN REGIA A LA ABADÍA DE SAINT DENIS
Podemos decir que en el siglo VII, con Dagoberto, hay una importante comunidad monástica, que protege la familia real. A mediados del VII, sin discusión, del Norte de Francia el monasterio más rico es Saint Denis, el que tiene los mayores recursos, que emplean no solo en mejorar, ampliar y embellecer la iglesia, sino en algo más importante y con más futuro, que es la compra de dominios, territorio, para tener verdadero poder. Otros monarcas famosos, ya en el siglo VIII, serán Carlos Martel y su hijo Pipino el Breve, que serán también enterrados allí.
Sabemos que a mediados del siglo VIII, se empieza otra iglesia más rica que la anterior. Se inicia entonces la dinastía carolingia, a partir de Carlos Martel, de ahí le viene el nombre. Hoy sabemos que esta iglesia que empieza Carlos Martel la va a terminar Carlomagno. Es decir que se mantendrá esa protección y esa devoción a Saint Denis. Carlomagno muere el año 814, había sido nombrado emperador el año 800. Con Carlomagno se recupera la idea del Imperio romano de Occidente que se había disuelto en el siglo V. Hay nuevas ilusiones, nuevas esperanzas, añoranza de Roma.
Carlomagno, emperador, es un personaje emblemático, su ayuda y protección a Saint Denis tiene consecuencias. Él se encarga de terminar la obra de esta iglesia carolingia. El 20 de febrero del año 775, Carlomagno preside una gran ceremonia de consagración, no solo del altar mayor en la cabecera, sino de la cripta, porque veremos también como en las iglesias góticas las criptas tienen cada vez más importancia. Las criptas son los corredores inferiores, donde se localizan los enterramientos. En el suelo, encima de la cripta, es donde van a estar los monumentos funerarios, las esculturas, las imágenes, las inscripciones, pero los cuerpos se depositan bajo tierra en lo que llamamos criptas. A Carlomagno se debe la construcción de la primera gran cripta subterránea. Es decir, las criptas más antiguas, cuando se visita Saint Denis, a uno le permiten bajar desde el presbiterio a las criptas, y pasar desde la cripta carolingia del siglo VIII, a las más modernas de los siglos XVII y XVIII.
Es importante destacar que el siglo VIII, significa la construcción de la nueva basílica carolingia y sobre todo la puesta a punto de las grandes criptas funerarias, que tendrán su continuidad después.
A finales del siglo IX a partir del 870, otro importante rey, Carlos el Calvo, estamos en el 877, aún alarga la necrópolis real. Pero, será fundamental para Saint Denis, un rey de finales del siglo X, que inaugura una nueva dinastía, la capeta, porque su iniciador fue Hugo Capeto, que va a morir en el año 996. Este rey, firma una serie de documentos, estableciendo una unión indisoluble, desde el punto de vista legal, entre los reyes de Francia -él y sus sucesores- y la abadía. Lo que hasta entonces había sido algo aceptado, toma valor jurídico. El año 990, Hugo Capeto firma un protocolo estableciendo la unión indisoluble entre la monarquía y la abadía. Todos los reyes de Francia de los siglos XI, XII y XIII, seguirán fielmente esta norma.
La abadía tenía fama, no solo por su riqueza y su relación con la corona, sino porque en ella se había creado una escuela de teólogos. Ya sabemos que las primeras universidades en Europa se van a crear al abrigo de las catedrales, como la escuela de Chartres, la escuela de París, junto a las catedrales de Chartres o de París. La abadía de Saint Denis había fundado a partir del siglo X, una escuela de formación teológica, donde los príncipes herederos acudían también a formarse y educarse en las lenguas clásicas, para simbolizar la estrecha relación entre la monarquía y la abadía. Ya podemos imaginar, naturalmente, que si un futuro heredero recibe sus enseñanzas, se educa en el claustro de la abadía, le dan las lecciones los propios monjes, eso va a crear unos lazos de amistad y también de dependencia. Se ha llegado en algunas etapas a que los abades de Saint Denis eran los verdaderos regentes, los que ejercían el poder de la corona.
1.6. EL ABAD SUGER, CREADOR DE SAINT DENIS
Suger es elegido abad el año 1122, era rigurosamente contemporáneo de San Bernardo. Va a morir, siendo abad, en el año 1151. Su estrecha relación con los reyes le viene de que ha sido compañero, en la escuela de Saint Denis, del rey Luis VI de Francia, y será profesor de Luis VII, el hijo de Luis VI.
Las vinculaciones de Suger con los reyes están claras, pues se ha educado con Luis VI, y ha sido el maestro de Luis VII. Sabemos que Suger no era de familia noble. En esa escuela se educaban los herederos de las familias más nobles de Francia, sobre todo relacionadas con la corte, no podía entrar a estudiar cualquiera. Pero Suger, hijo de un obrero de la abadía, demostró desde un principio una precoz inteligencia y un gran amor a la lectura así como una enorme facilidad para el aprendizaje de los idiomas griego y latín. Merced a esos valores innatos, el niño fue admitido en la escuela de la abadía. Así es como pudo participar de un tipo de enseñanza que le hubiera estado vedado de otra manera. Va a compartir la enseñanza con Luis VI, y luego será preceptor del rey Luis VII. Estos vínculos de respeto mutuo no se romperán nunca. Tanto es así, que cuando el joven Luis VII marche a la segunda cruzada en 1147, Suger se va a encargar de gobernar Francia y de representar al rey. Más confianza no puede haber.
Entre 1147 y 1149, mientras el rey permanece fuera de Francia, el que firma los documentos, promulga las leyes y gobierna Francia, es Suger. Es evidente que esta suma de poderes le crea enemigos a Suger, tanto en el mundo eclesiástico, como en el civil, que se preguntaban porque que el rey no había dado el poder a un laico para regir los destinos de Francia. Entonces, podemos entender también el declinar de la abadía durante los últimos años de vida de Suger, porque traslada su residencia a París. Está más pendiente de los asuntos de la corte que de los religiosos. Entonces podemos decir que la empresa de introducir el gótico, ocurre sobre todo durante los años treinta y la primera mitad de los años cuarenta. Es Suger quien emprende la reconstrucción completa de la iglesia carolingia. Como un nuevo Carlomagno, su idea es volver a hacer una basílica, si cabe, más importante que la consagrada por Carlomagno, pero muere en 1151, sin haber podido culminar su gran proyecto. Habrá que llegar al siglo XIII, en la época del rey capeto San Luis o Luis IX el Santo, para que a finales del siglo XIII se acabe un proyecto que ha iniciado Suger en la primera mitad del siglo XI.
1.7. CRONOLOGÍA DE LAS ETAPAS CONSTRUCTIVAS
La abadía de Saint Denis se va a empezar por los pies, que es lo más antiguo, frente a lo que es más habitual que es empezar las obras por la cabecera e ir avanzando hacia los pies. La primera etapa de la obra, que incluye el cuerpo occidental, se inicia en 1135 y se termina en 1140. Naturalmente, la idea, el proyecto, el acopio de materiales, son anteriores. El final de esta primera etapa está documentado, sabemos que en 1140 hay una ceremonia de dedicación en la que participa la familia real el propio abad para celebrar que se han terminado las obras occidentales.
La obra occidental incluía la monumental fachada y el inicio del cuerpo de naves, formado por tres naves de dos tramos. Justo en medio del proyecto de la nueva iglesia se encontraba la de Carlomagno, para que los fieles pudieran acudir a la antigua iglesia carolingia, mientras se terminaban las obras de la nueva iglesia.
Lo que se hace es una gran fachada con una triple portada con escultura. Una fachada flanqueada por dos torres, nuevo modelo que luego será copiado en todas las catedrales góticas de Francia. Una gran portada monumental, decorada con escultura con un programa iconográfico muy importante, y una fachada triple que coincide con las tres naves, con tres puertas, con sus propias esculturas, y con dos torres, una a cada lado de la puerta central, que es la mayor. Se trataba, como nos dice el propio Suger en sus escritos, de manifestar el poder de la nueva etapa de la abadía, y que los que se acercaran a ella comprendieran, viendo esa gran entrada, los nuevos tiempos que iba a vivir la abadía.
Este cuerpo occidental de dos tramos, tenía un segundo piso o tribuna alta, recordando las construcciones carolingias, a donde se subía por las naves laterales. Se respeta la construcción antigua, de momento, pero se ha edificado ya un nuevo modelo constructivo: una monumental iglesia de tres naves, cuyo cuerpo occidental de dos tramos en profundidad, dispone de una tribuna o segundo piso encima. Entre las muchas novedades que va a haber, quizás la más destacada, sea que a estas tres naves de dos tramos se les va a dar un nuevo tipo de cubierta, que será la bóveda de crucería. El primer ejemplo de bóveda gótica aparece en este cuerpo de naves occidental entre 1135 y 1140. Desgraciadamente, no sabemos los nombres de los artistas, se ha dicho que al igual que pasó con el Escorial, Felipe II y Juan de Herrera, donde muchas de las ideas se deben a la personalidad del monarca. Pues bien, a través de los escritos que nos ha dejado Suger, deja claro que está muy orgulloso de su protagonismo, no solo como mecenas, sino también como autor del proyecto. En este sentido, se puede decir que lo hicieron los artistas, pero que él imponía su criterio a los que lo materializaban.
La fecha de la ceremonia de la solemne dedicación del cuerpo occidental de la iglesia de Saint Denis corresponde al 17 de junio de 1140. No solo es el empleo de la bóveda gótica, la configuración del modelo de fachada de portada triple, la presencia de dos torres iguales en los lados, sino que otra de las importantes novedades es la escultura: el proyecto iconográfico, el lenguaje figurativo, pero sobre todo el modelo de escultura en relieve aplicada a la arquitectura, la distribución de las esculturas en las jambas, en las arquivoltas, en los tímpanos. En una palabra en las superficies habituales donde se decora. Esta triple fachada obedecía ya a un lenguaje protogótico o gótico temprano, tanto por la forma como por el mensaje, rompiendo abiertamente con el estilo románico imperante en Francia.
Esta triple fachada es la parte que más sufrió de todo el edificio en la Revolución Francesa, fue sistemáticamente destrozada a golpe de martillo, porque el espléndido proyecto teológico que ideó Suger, colocó representaciones escultóricas de los reyes y reinas del Antiguo Testamento en las jambas de las tres puertas. En el proyecto iconográfico, es la primera vez en que aparecen estatuas columnas, y en las jambas se reproducían en altorrelieve, una serie de figuras con corona, reyes y reinas del Antiguo Testamento, con las que se quería indicar que estábamos ante el acceso a la abadía, y que los reyes y reinas del Antiguo Testamento eran los predecesores de los apóstoles, de los evangelizadores del Nuevo Testamento.
Evidentemente los revolucionarios de finales del XVIII eran incultos. En primer lugar, había que destruir la monarquía, robar los tesoros, sacar a la luz pública y quemar los despojos enterrados en las criptas, pero además vieron unas puertas esculpidas con figuras de tamaño natural de reyes y reinas. En su ignorancia y brutalidad, creyeron que eran retratos de los reyes de Francia, no se dieron cuenta de que eran reyes del Antiguo Testamento, como lo iban a a saber si no habían leído la Biblia, si no sabían nada. Las rompieron sistemáticamente a martillazos. Quedan algunos fragmentos de cabezas en el museo del Louvre, y sobre todo en museos de Estados Unidos de América, como son el museo de los Claustros y el museo Metropolitano, ambos en Nueva York; y en el museo de Baltimore o de Filadelfia. En ellos, tenemos ejemplos bellísimos de cabezas que vienen de Saint Denis.
Disponemos de unos dibujos de algunas esculturas, realizados en vísperas de la Revolución Francesa, y veremos algunos de los fragmentos de las cabezas mutiladas.
A mediados del siglo XIX, en Saint Denis y en París se van a llevar a cabo intensas tareas de restauración, que pueden ser discutibles, pero que se realizaron con los únicos medios de que se disponía entonces. Como Saint Denis en el siglo XIX, aunque Francia continuara siendo una República, era un lugar emblemático de la historia de Francia, los furores revolucionarios habían dado paso a una etapa de mayor serenidad, se encargaron a los restauradores que hicieran lo que pudieran. Veremos las zonas que son auténticas, que son las menos, y cuales son neogóticas que son las más, pero con buen criterio no se reprodujeron de nuevo las esculturas de los reyes del Antiguo Testamento, se dejaron las columnas sin imágenes, reconstruyeron las arquivoltas, y restauraron los tímpanos, pero dejaron desnudas de esculturas las jambas de donde arrancan los arcos.
Suger tenía buenos amigos, uno de los mejores será el obispo de Chartres ,de la catedral de Chartres, de la ciudad y diócesis de Chartres, situada al noroeste de Francia, a la misma latitud que París. El obispo de Chartres mantiene una buena amistad con Suger y la abadía de Saint Denis. Sabemos que será uno de los invitados a la primera ceremonia de dedicación del cuerpo Occidental de Saint Denis, y lo será a la segunda ceremonia.En una palabra, se respetaban y se admiraban, uno como abad y otro como obispo. Felizmente, el obispo de Chartres, que en los años cuarenta está embelleciendo su catedral románica, que se ha empezado en el siglo XI, a la que le falta para su terminación el cuerpo occidental. El quiere dotar a esta catedral, que cuando el fue designado obispo ya existía, dotarla de una fachada monumental. Pide consejo a Suger, y este le manda el taller que acaba de realizar la gran y triple portada de Saint Denis. No tenemos las esculturas de Saint Denis en su sitio, pero si visitamos la catedral de Chartres y admiramos la fachada occidental, nos encontraremos una triple portada con estatuas columnas y figuras del Antiguo Testamento, que nos pueden consolar, en parte, de la destrucción de las esculturas de Saint Denis, y sobre todo, que como los mayores desmanes de los revolucionarios tuvieron lugar en París y en Saint Denis, y a Chartres no llegaron, o si lo hicieron no fueron tan agresivos, aunque rompieron la imagen de Nuestra Señora de Chartres, pasaron por alto la fachada, donde estaban las esculturas de reyes y reinas del antiguo Testamento.
Para imaginar como era la fachada que termina Suger en junio de 114, hay que visitar el Pórtico Real de la catedral de Chartres, porque en su triple portada se representan reyes del Antiguo Testamento.
Inmediatamente después, en ese mismo verano de 1140, se empieza la segunda fase de las obras que va a realizar Suger, que corresponden a la cabecera, en medio queda la iglesia carolingia. Más al este idea Suger una espléndida cabecera, el primer ejemplo de cabecera gótica de la historia del arte, llamémosle gótica temprana, gótica primitiva. Se empieza en el verano de 1140 y se va a terminar en junio de 1144. Asombra contemplar lo que supuso esa construcción, que no se conserva completa, pero de la que tenemos una extensa referencia a través de las cartas de Suger. Este abad, que es muy orgulloso, nos habla de la gran ceremonia del 11 de junio de 1144, de todos los que asistieron, incluido Luis VII de Francia, de los obispos a los que se invitó a la ceremonia, entre otros al obispo de Chartres, y nos dice que esa cabecera tenía una tribuna encima de los arcos formeros, desde la que cómodamente situados los invitados, podían ver la ceremonia de la consagración. Pero es más, en esas cartas, evidentemente no había humildad, nos habla de cómo en el verano de 1140, él mismo había colocado la primera piedra en esta nueva construcción de la cabecera y había mandado hacer una caja de ébano donde había colocado, no solo las monedas del reinado y un documento explicativo, sino que también manda colocar, entre otras joyas, rubíes y esmeraldas, porque al Rey de la Creación le corresponde lo más bello que pueda existir en la naturaleza. Es decir, actuaba como un rey, y en la caja de la fundación de los cimientos colocó joyas de altísimo valor.
En junio de 1144, otra fiesta, Han pasado solo cuatro años desde que tuvo lugar la primera fiesta. La construcción va a ser muy compleja, pues se dotaba a la iglesia de la primera cabecera gótica con girola o deambulatorio. Una corona de capillas que estaba en la planta baja. También, va a prolongar las criptas reales, de debajo de la nave de la construcción carolingia, hacia el este, por debajo de la cabecera gótica. Es decir la obra tiene una parte visible en superficie y otra subterránea. Nos encontramos ante una importantísima cabecera con una corona de capillas, planta baja; una girola abovedada con crucería y sobre la girola un segundo piso o tribuna; y luego posiblemente dos niveles más, uno sería el correspondiente a las ventanas de iluminación. Pero no sabemos si esa cabecera constaba de tres pisos o de cuatro, porque cuando lleguen las reformas del siglo XIII, veremos que afectarán también a la cabecera de esta época. No sabemos si tenía cuatro niveles: arcos formeros, tribuna, triforio encima de la tribuna y ventanal, o tenía solo arcos formeros, tribuna y ventanal. Que tenía tribuna es seguro y que encima de la tribuna había algún nivel más. Pero como en la reforma de San Luis hubo que desmontar la cabecera por encima de los arcos formeros, no podemos decir lo que no sabemos.
Hoy queda de la cabecera de Saint Denis, no solo la ampliación del sigo XII de la cripta y la girola entera con sus capillas, pero por encima de la girola lo que hay hoy es del siglo XIII. Pero además de las bóvedas de crucería, además de las capillas radiales, otro elemento importante que estudiaremos son las vidrieras. De las vidrieras hace una corona de siete capillas, y cada capilla con dos ventanas. Es decir catorce vidrieras. En la Edad Media la iconografía tiene mucha importancia, los números tienen un significado y en el arte religioso aún más: el siete, los siete sacramentos; el tres, la Santísima Trinidad, etc.
El 11 de junio de 1144, tiene lugar la solemne ceremonia de dedicación de la segunda fase de las obras de la cabecera. El rey Luis VII asiste en persona al traslado de las reliquias de los mártires que se conservaban en la cabecera de la iglesia carolingia, que de momento se conservaba entre el inicio del cuerpo de naves y la cabecera de la nueva iglesia. En esa solemne ceremonia, el rey va a la iglesia carolingia, saca las reliquias del altar y las lleva al nuevo altar. Este papel tan importante desempeñado por el rey, lo ha sido por delegación del abad Suger que era a quien le correspondía.
Llegamos al siglo XIII, un abad de esta época llamado Eudes de Clement va a ser abad de la abadía de Saint Denis entre 1228 y 1258. Era de familia noble, se había formado en la abadía,en realidad los abades eran elegidoa entre los discípulos más brillantes de la escuela de Saint Denis.
Con el apoyo de Luis IX y el de la propia comunidad, Eudes de Clement decide emprender, la tercera y última fase de las obras. Hasta entonces, los abades que habían sucedido a Suger habían dejado las cosas como estaban: una gran portada y cuerpo occidental de tres naves de dos tramos con tribuna y una magistral cabecera con gran sentido de verticalidad y con importantes vidrieras de colores. Eudes de Clement, reune los apoyos económicos necesarios y decide desmontar la iglesia carolingia y unir los pies y la cabecera. La empresa era muy difícil, hubo que buscar a los mejores arquitectos, alguno rehusó la invitación vistas las dificultades. Sobre todo para mantener sin que se cayeran los elementos ya construidos tuvo que obtener permiso para modificar las zonas altas de la cabecera hecha por Suger entre 1140 y 1144, para unirla con el nuevo cuerpo de naves de pleno siglo XIII. Lo que se ve muy bien cuando se visita Saint Denis, los arcos que forman el presbiterio, girola y capillas son del siglo XII, pero lo que está por encima de los arcos formeros, por encima de la girola, a mayor altura, es ya del siglo XIII. Por eso no se puede saber con seguridad si tuvo tres o cuatro niveles. La obra se inicia en 1231, sabemos que desde el año 1228, Eudes de Clement está buscando apoyos, dinero y artistas. Estos vienen de París, son arquitectos que están trabajando en la catedral de Nuestra Señora de París, con Luis IX el Santo. Es decir se mantiene las buenas relaciones entre la corona y la abadía.
Es una nueva etapa, pertenece a lo que llamamos el gótico radiante, que es un gótico evolucionado después del gótico clásico. Habitualmente del primitivo se pasa al clásico, y luego al radiante, pero la abadía de Saint Denis no tiene gótico clásico, se pasa del primitivo al gótico de pleno siglo XIII, que no es gótico clásico, porque se va a caracterizar por la mayor importancia del vano frente al muro, por el protagonismo de la vidriera. Se conservan de la época de Suger la girola y las capillas, por encima de la girola, lo que tenemos es ya de pleno siglo XIII. El proyecto se encarga en una primer fase de 1231 a 1267, al arquitecto del rey, que esta trabajando en nuestra señora de Paris. El arquitecto, Pierre de Montreuil, muere en 1267, para entonces se ha salvado la parte más complicada de la obra que es la unión entre la cabecera y el cuerpo de naves. Pero hay una cosa importante, Pierre de Montreuil siente como primera obligación el dar solución al transepto, es decir, al centro del cuerpo de naves. Porque se multiplicaban los monumentos funerarios escultóricos situados en el cuerpo de naves en memoria de los que estaban enterrados en la cripta. El transepto es enorme, es casi un cuadrado, pero esto obedece a la necesidad de dejar espacio para los enterramientos que se van a producir en el futuro. Es decir, el arquitecto está obligado a tener en cuenta la función funeraria de la abadía. La obra va a ser continuada por otro arquitecto que será el que la termine. En el gobierno de la abadía, está por entonces Mateo de Vendôme, abad desde 1258 hasta 1286, que ha sucedido a Eudes de Clement, muerto en 1258. Durante los largos gobiernos de esos dos abades se culmina la obra de gótico radiante de la abadía de Saint Denis. Mateo de Vendòme no solo había sido consejero de Luis IX, verdadero ministro en la sombra, sino que también lo va a ser del hijo de San Luis, Felipe III el Atrevido.
Vamos a acabar la cronología en los años de destrucción de la abadía. En 1771, se inicia la decadencia, desde el punto de vista económico y no tardará en llegar la destrucción. Los primeros revolucionarios llegan de París y obligan a la comunidad a abandonar el monasterio. En 1743, el Consejo Revolucionario va más allá, roba el tesoro, las joyas no solo de los altares, sino todo el oro de los monumentos: las coronas, los cetros, las medallas que es fundido en lingotes. Las piedras preciosas saqueadas y robadas. El oro fundido, las tumbas profanadas, en 1797. Hay que esperar al siglo XIX entre 1813 y 1846, para que el ayuntamiento de la pequeña localidad de Saint Denis, que luego pasará a formar parte de París, se inicia la preocupación por el monumento abacial no solo la iglesia , sino también las dependencias del monasterio, que también habían sufrido una triste suerte. Es en los años sesenta del siglo XIX, cuando va a empezar la obra de restauración el arquitecto Violet le Duc. Entre los años treinta y cuarenta la restauración se había llevado a cabo con mejores intenciones que ciencia, es entonces cuando se cae la torre izquierda de la fachada. La torre que había soportado los envites de
La torre de la izquierda se viene abajo a causa de un sistema constructivo inadecuado del restaurador, al que por piedad no nombramos. En vista de lo cual se decide encargar las obras de restauración al arquitecto Violet le Duc, sin duda, el mejor restaurador del siglo XIX, su fama cruza fronteras. Tanto es así, que cuando corre peligro de hundimiento la catedral de León, se solicita la opinión de este arquitecto.
La participación de Violet le Duc evitó, entre otros males que se cayera la otra torre. Las obras de restauración aún no se han acabado, en los años ochenta-noventa del siglo XX, cuando se estaba trabajando en la modernización del entorno de la iglesia, aparecieron una serie de construcciones medievales que han permitido conocer como era el entorno de la iglesia.
1.8. DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA DE SAINT DENIS
Suger representa el movimiento opuesto al del Cister, es decir, el de los monasterios que van a hacer una manifestación material de la belleza y de la exaltación del poder, frente a lo que supone la idea de la comunidad cisterciense. Las cartas que se cruzaron Suger y Bernardo, nos ayudan a ver las distintas mentalidades de dos personas poderosas en su tiempo; una refleja la austeridad en la ornamentación, la pureza espiritual de la idea benedictina, mientras la otra representa la riqueza y el lujo para atraer a los fieles por medio de los sentidos.
1.8.1. El Cuerpo Occidental
Empezamos describiendo la fase de los pies de la iglesia, que se empieza por el cuerpo occidental, que incluye una gran fachada con triple portada, flanqueada por dos torres, de las que solo se conserva la de la derecha. La fachada da paso a tres naves, de las que Suger construyó solo dos tramos, la nave del medio es más ancha que las laterales, donde aparece por vez primera la bóveda de crucería sencilla de dos arcos diagonales que se cruzan.
Manteniendo una tradición anterior, Suger va a disponer una tribuna alta o segundo piso, para que en el cuerpo occidental los monarcas puedan subir al piso superior y desde allí asomarse y ver la llegada de las gentes que participan en las fiestas religiosas, y sobre todo, ver frente a ellos la iglesia carolingia del siglo IX, que se mantendrá, mientras se construye la nueva, entre este cuerpo occidental y la futura cabecera construida entre 1140 y 1144. Será preciso llegar a la época de Luis IX o San Luis, bien avanzado el siglo XIII, para que se cumpla el sueño de Suger, de unir los pies de la iglesia con la cabecera.
La primera etapa constructiva se inicia hacia 1135. No obstante, hubo antes una etapa previa de pensamiento, de reflexión, de recogida de materiales, de acopio de ayudas económicas, pero sobre todo de búsqueda de artistas. En esto último los documentos que redacta Suger no son demasiado explícitos, no son demasiado aclaratorios. Lo que Suger dice, es que se buscaron, allí donde se pudo, los mejores artistas de su tiempo, pero no nos dice quienes fueron los arquitectos, ni quien fue el “inventor” de la bóveda de crucería. Nos da un listado de las localidades donde se buscaron los artistas, pero no nos da ninguno de sus nombres.
Sobre la planta, de Saint Denis, vemos una reconstrucción de la iglesia carolingia, una iglesia de tres naves con un cuerpo occidental poderoso, flanqueado por dos torres, con una torre linterna y una cabecera importante.
El equipo de Suger va a empezar la construcción de la iglesia por los pies, porque el abad dice que quiere crear una gran entrada, como preparación para acceder a la iglesia. Luego se continuará por la cabecera, porque según Suger lo más importante en un edificio son los pies y la cabecera.
Lo que está terminado en 1140, son tres grandes entradas, tres naves de dos tramos, y una tribuna en forma de U sobre los dos tramos de las naves laterales y el primer tramo de la nave central. Todo ello se va a cubrir en forma de crucería gótica. Unas escaleras adosadas a los lados sirven para subir al piso de tribuna.
En el cuerpo occidental, la única puerta que está accesible es la del lado derecho, puesto que en el siglo XIX, Violet le Duc cegó los lados para dar más estabilidad al cuerpo occidental y se colocó un gran órgano neogótico en la tribuna.
Suger no se limita a esta estructura arquitectónica, que se ha conservado íntegramente, sino que ella va a ir acompañada de dos torres que se colocan en los extremos occidentales de las naves laterales, y también con un proyecto escultórico en las tres puertas, el cual será destruido durante la Revolución Francesa.
1.8.2. La Cabecera
Una vez que se ha celebrado, en junio de 1140, la ceremonia de dedicación de la zona de los pies, sin pérdida de tiempo, el equipo se pone a trabajar en la nueva cabecera.
Ahora vamos a la cabecera, estamos ante la primera girola gótica. La cabecera va a tener una nave de circunvalación o girola, dividida en tramos de planta trapezoidal, que se cubre con bóvedas de crucería. La girola, que es excepcional, servirá de modelo para la girola de la cabecera de la catedral nueva de Chartres. Tiene siete capillas y cada capilla tiene un parteluz central y los muros se abren en dos enormes ventanas. Del parteluz sale un nervio en altura. Las capillas no son independientes, ya que no existen muros de separación entre ellas. El resultado es que parece que hay una girola exterior, que hay una doble girola.
Estamos en la corona exterior de capillas y la corona interior de la girola, y viendo los primeros nervios góticos cuyos arcos están ligeramente apuntados. Los nervios son muy gruesos y destacan de la plementería. A medida que se avance en el tiempo los nervios serán más finos y formarán una filigrana.
Sabemos que en 1144, en una solemne fiesta presidida por Luis VII de Francia, con asistencia de los arzobispos de Chartres, Reims, Rouen, Sens, Burdeos y Canterbury, así como de numerosos obispos, nobles próceres, caballeros y soldados, se celebra la consagración de la cabecera, la cual había ido precedida, en 1140, de la colocación de la primera piedra con otra grandísima ceremonia. Entonces nos habla de la impresión que produjo esta parte, que supone la primera concepción gótica de cabecera con girola.
Este proyecto de cabecera de girola con capillas radiales, abiertas a la capilla mayor, supone un paso más adelante de lo que era la cabecera románica de las iglesias de peregrinación. Aquí, se busca un espacio más abierto, de mucha más altura y mucho más luminoso, porque sus muros se hacen traslúcidos, van a estar rasgados por enormes ventanas que van a cerrarse con cristales policromos. Aparece aquí la vidriera gótica, en una etapa plenamente románica, pues aún estamos en 1140-1144., cuando no se habían acabado todavía las grandes abadías románicas. Desde el punto de vista artístico, estamos ante algo no solo novedoso, sino verdadera mente revolucionario. Si a esto le añadimos que las vidrieras, dos por capilla, van a tener un programa iconográfico de gran profundidad teológica, va a haber algo más que decoración.
A la girola se abren siete capillas –las capillas de la girola han de ser siempre en número impar, pues siempre tiene que haber una capilla central que coincida con el eje del edificio, lo que llamamos la capilla axial, con un número igual de capillas a uno y otro lado- se colocarán dos vidrieras en cada capilla.
No tenemos una descripción completa del cuerpo oriental. Del siglo XII, se conservan la gran cripta, el suelo, la girola y las capillas radiales. La estructura de la zona de la girola y corona de capillas, constituía un sistema escalonado, de mayor altura la capilla mayor, después la girola y lo más bajo la corona de capillas. Desgraciadamente, por encima de los arcos formeros del hemiciclo, donde está el altar mayor, es decir, el segundo piso por encima de la cubierta de la girola, no se conserva. Hubo que desmontar todo lo que Suger había construido, por encima de los arcos que cierran el presbiterio. Por los escritos de Suger, sabemos que por encima de la girola había un segundo nivel de tribuna, pero no nos dice si era una construcción de cuatro niveles: arcos formeros, tribuna, triforio y ventanas, o tenia solo arcos formeros, tribuna y ventanales.
Cuando se construya, en época de San Luis, la zona intermedia entre la zona de los pies y la cabecera, la disposición de niveles, en altura, de la cabecera, va a ser diferente, pues va a venir determinada por la verticalidad del edificio y la transparencia de la pared, ya que habiendo dejado atrás el gótico primitivo y el clásico, estamos en la época del gótico radiante, promovido por San Luis. Los pilares góticos que determinan y articulan la girola, también articulan los arcos formeros de la cabecera. Esta maravillosa red estructural esta perfectamente calculada. Predomina la claridad sobre el muro y el sentido ascensional. Entre ventana y ventana, tienen que colocar contrafuertes exteriores y arcos rampantes, que surgen por vez primera en 1194, y que se llaman arbotantes.
Esto quiere decir, que en la cabecera en altura, tenemos únicamente arcos formeros, triforio calado y ventanal, por tanto, se suprime la tribuna. Ello determina, que los muros tengan que ser muy gruesos y que aumente el número de arbotantes y contrafuertes para garantizar la estabilidad del edificio. Ello obligará a desmontar, en la cabecera de Suger, toda lo construido por encima de la capilla mayor. Ahora, por encima de los arcos que forman la capilla mayor, todo corresponde al siglo XIII.
Recordemos que hay un gótico primitivo, un gótico clásico y un gótico radiante. En el gótico primitivo se mantiene la tribuna, es decir, en altura tenemos arcos formeros, tribuna, triforio y ventanal. La presión del gótico clásico que se da con Chartres, a partir de 1144, se va a caracterizar porque desaparece la tribuna, y en altura tenemos arcos formeros, triforio ciego y ventanal. El paso del gótico clásico al radiante significa que el triforio se abre, va a estar calado.
Vemos la cabecera de la iglesia por el exterior, la cubierta actual, los coronamientos de muro, los pináculos y los arbotantes son del siglo XIX, porque hubo que reconstruir todo. Vemos los contrafuertes muy acusados, unas grandes ventanas, y en la parte inferior las ventanas del triforio, y más abajo la cubierta de la girola de Suger, y aún más abajo, las cubiertas de las capillas. Es decir, son cabeceras escalonadas, de lo alto a lo más bajo. Esa diferencia de alturas es la que permite abrir ventanas.
1.8.3. La Zona Intermedia entre los Pies y la Cabecera
La zona intermedia entre los pies y la cabecera corresponde al siglo XIII, se empieza en los años treinta, es decir, pasa casi un siglo antes de que se decidan a unir los pies con la cabecera. Las obras no se van a acabar hasta los años ochenta de dicho siglo.
En la ilustración, podemos ver los volúmenes de la iglesia de la abadía de Saint Denis, tal y como está en el día de hoy. Podemos ver todo lo que se realiza en el siglo XII. También, lo que se realiza en el siglo XIII, en tiempos de San Luis, en la cabecera cuyas zonas bajas son del XII, pero cuyas zonas altas son del XIII. Sabemos además que los arquitectos del siglo XIII incorporaron cuatro torres flanqueando el transepto para darle mayor estabilidad. La planta tiene forma de cruz latina. Estamos viendo el resultado de las dos fases, la del gótico temprano y la del gótico radiante, en el que vemos el triforio calado de la cabecera.
Vamos avanzando hacia los pies. En el cuerpo de naves, lo que tenemos es el estilo al que los franceses llaman San Luis: arcos formeros, triforio calado y ventanal. El triforio que sustituirá a la tribuna del románico, será ciego en el gótico clásico y calado en el gótico radiante. Desgraciadamente, todas las vidrieras del cuerpo de naves y del transepto son del siglo XIX. De estas, las que mejor se han conservado son las vidrieras que se encuentran en las ventanas de encima del triforio y las ruedas de los frentes del transepto, diseñadas por Pierre de Montreuil. El efecto que ha querido crear este arquitecto, es el de que los muros se abren a la Jerusalén Celeste, de que este templo es el palacio de Dios en la tierra. La luz coloreada de rojos y azules, da la impresión de que estamos en un palacio de piedras preciosas, de que el hombre se ha trasladado a la presencia de Dios.
En el crucero no se coloca torre-linterna, puesto que, tanto al cuerpo superior de la capilla mayor, como al cuerpo de naves, les colocan un triforio calado y grandes ventanales sobre los arcos formeros apuntados. Entonces, la luz llegará a raudales a la nave central, por la parte alta de los muros, e indirectamente por las ventanas abiertas en las naves laterales. Por ello, el crucero se cubre con bóveda de crucería sencilla. Lo que se hace imprescindible, es disponer un gran número de contrafuertes, tanto interiores como exteriores. Además, por encima de las naves laterales, irán los arbotantes que son arcos rampantes que trasladan el peso de la bóveda hacia los contrafuertes,
El transepto tiene cinco naves, una gran nave central y otras dos a cada lado. Es un transepto casi cuadrado, debido a las necesidades de espacio exigidas por el deseo de ir colocando mausoleos en ambos lados. En los extremos del transepto se colocan dos puertas monumentales: la puerta sur que comunicaba con el claustro, y la norte que lo hacía con dependencias monásticas anteriores. Desgraciadamente, estas portadas del siglo XIII avanzado, una dedicada al Salvador y otra dedicada a Saint Denis, sufrieron también gravemente los efectos de la Revolución Francesa.
En la planta se aprecia perfectamente la falta de regularidad en los tramos del transepto próximo a la cabecera. Ello se debe a las dificultades constructivas que tuvo que salvar el arquitecto Pierre de Montreuil para enlazar las estructuras de la cabecera y del transepto.
A lo largo del siglo XIV, algunos nobles pagan capillas en el lado norte para ser enterrados, lo que no sucedió en el lado sur. En la Edad Media el lado izquierdo correspondía al lado del Evangelio, y el de la derecha, al lado de la Epístola. Esto tiene su importancia, pues la parte de la Epístola corresponde a la parte de la promesa del Antiguo Testamento, y el lado izquierdo, el del Evangelio, corresponde al cumplimiento de la promesa, es decir, al Nuevo Testamento. Sabemos que el lado del Evangelio era más valorado, y en la medida de lo posible, se prefiere el enterramiento en el lado del Evangelio. En Saint Denis, solo se llegaron a cumplimentar las capillas del lado norte o lado del Evangelio.
En una tabla, realizada hacia 1470 por un pintor no identificado -a quien llaman maestro de San Gil- la cual formaba parte de un retablo dedicado a San Gil de Provenza, se reproduce el milagro de San Gil.
Sabemos que en las grandes ceremonias se exponían las grandes joyas del tesoro de la abadía en el altar mayor. Entre las obras de arte más preciadas, que no se conservan, estaban una cruz prerrománica conocida como cruz de San Eloy, un frontal de oro repujado, piezas de épocas merovingia y carolingia, que en las grandes solemnidades, se colocaban en el altar mayor. El pintor ha trasladado al siglo XV, el milagro de época merovingia protagonizado por San Gil. Los personajes visten a la moda flamenca de la segunda mitad del XV, pero el pasaje recrea la leyenda, en la que estando celebrando San Gil misa en el altar mayor de Saint Denis, se le habría aparecido un ángel con una carta.
El pintor del XV que conocía indudablemente Saint Denis, ha reproducido como era en su tiempo, una misa mayor en la abadía. Entonces, nos ofrece una serie de objetos suntuarios, la Cruz, el frontal, las cortinas de terciopelo, los tapices en el suelo, o las sepulturas antes de que fueran deterioradas a golpe de martillo. Lo que nos sirve perfectamente, para ver como se decoró el altar mayor de la abadía en las grandes solemnidades, hasta las vísperas de la Revolución Francesa, hasta lo que supuso el robo, el saqueo de la iglesia.
En la iglesia del XIII, vamos a ver un gran transepto con sus correspondientes portadas. Pero lo que mejor se conserva dentro de la mutilación, y lo que corresponde a mayor valor histórico-artístico, lo vamos a encontrar en los pies, porque es la primera vez que se proyecta una gran fachada con tres portadas de estilo gótico temprano.
1.8.4. Las Vidrieras de la Iglesia de la Abadía de Saint Denis
Al estar las capillas abiertas, sin muros entre ellas, la luz se cuela a raudales por las dobles ventanas, pasa sin obstáculo, haciendo que la girola sea un corredor de luz.
Estamos ante el primer ejemplo de desmaterialización, de búsqueda de esa luz coloreada que a distintas horas del día produce efectos diferentes. De tal manera, como nos dice Sugerío, que colocándose en el altar mayor, parece que el altar está rodeado de piedras preciosas. Por eso dice: “He elegido con cuidado los colores de las vidrieras: rojos, para que parezca que son rubíes; verdes, para que parezca que son esmeraldas; amarillos, para que parezca que son topacios; y azules, para que parezca que son zafiros. De tal manera que el que está oficiando, al estar rodeado de los colores más bellos que el Señor ha puesto en la naturaleza, piense que está en la Jerusalén Celeste”. Nos encontramos ante algo completamente distinto a lo que era el ideario de Bernardo de Claraval, de muros blancos, cierres de ventanas no coloreados, predominio de la horizontalidad, mientras que en Sugerio va a predominar el sentido de verticalidad, la luz y el color.
En cada una de las capillas, de la corona de siete que tiene la cabecera, hay dos ventanas cerradas con vidrieras. En tiempos de Suger se completaron las vidrieras de la capilla axial y de las dos contiguas a esta. Las vidrieras mejor conservadas, aunque restauradas, son las de la capilla central, que responden a los materiales del siglo XII. Las vidrieras de las dos capillas contiguas a la central también son vidrieras del XII, pero han sufrido restauraciones de cierta importancia. Las otras cuatro capillas restantes tienen vidrieras, no coloreadas, del siglo XIX.
Estudiaremos las vidrieras de la capilla central, porque son solo las que mejor se conservan, y además, en ellas se retrata Suger, y no contento con retratarse, inscribe su nombre “Sugerius abbas”. Se retrata dos veces, una en cada vidriera. Pero es más, en el tímpano de la portada principal donde se representa el Juicio Final, entre los personajes que suben al cielo, a la derecha de Cristo, en primerísimo lugar está la imagen del abad Suger. Como puede verse, el ego del abad lo tenía muy bien alimentado, y luego en las puertas de bronce, desaparecidas durante la Revolución, de las que tenemos dibujos del siglo XVIII, aparecía de nuevo la imagen del abad. En resumen, en la decoración figurada de la iglesia, aparecía su imagen repetida nada menos que cuatro veces. Por ello, quizás se pueda entender las enemistades que le surgieron al final de su vida.
La luz se consigue multiplicando el número de vanos y aumentando la altura del edificio. El color se consigue mediante la decoración pintada, la decoración de pavimentos, las brillantes gemas que adornan las piezas de orfebrería., y sobre todo, las vidrieras.
La luz entra a raudales a través de las dos vidrieras que tienen cada una de las siete capillas radiales, y atravesando la girola y los arcos formeros de la cabecera, inunda de luz y color la zona del altar. De tal modo, que Suger puede hablar con orgullo de cómo el altar de Dios, al estar rodeado de una corona de piedras preciosas de luz y color, parece ser la Jerusalén Celeste.
Aquí vemos que las capillas, están abiertas. La girola está cubierta con tramos trapezoidales de crucería. Cada capilla tiene un parteluz de donde sale un nervio que va a unirse con la ligadura de los nervios de la propia bóveda (Ver planta). Por fuera de las capillas hay contrafuertes y arbotantes que protegen la fragilidad de la traslúcida pared, horadada por las ventanas que se rasgan hacia arriba, cerradas con vidrios de colores.
Las vidrieras fueron algo extraordinario, nunca visto hasta entonces. Desgraciadamente de su época solo se conservan las dos de la capilla mayor. Eran dos vidrieras de carácter histórico, en una de las cuales se retrata Suger.
En la vidriera del “Arbol de Jesé”, se plasma por primera vez lo anunciado por el profeta Isaías, en el Antiguo Testamento (Isaías 11,1/3): “1 Y brotará una vara del tronco de Jesé, y retoñará de sus raíces un vástago. 2 sobre el que reposará el espíritu de Yavé”, es decir, la representación simbólica de la genealogía de Cristo a partir de la figura de Jesé, padre del rey David.
La segunda vidriera histórica, dedicada al nuevo Testamento, es la “Historia de la Vida de Jesús”, desde su Anunciación, Nacimiento, Epifanía, huída a Egipto, etc., tomando como punto de partida el Evangelio de San Mateo.
Es la primera vez que se crean vidrieras con motivos históricos, realizadas con vidrios policromados de colores. Este será el punto de partida para las vidrieras del gótico. Fundamentalmente para las francesas, que luego serán objeto de imitación en otras catedrales góticas de Europa.
Las dos capillas que estaban situadas a los lados de la capilla axial, tenían vidrieras reconstruidas en la segunda mitad del siglo XIX, de ahí que tengan menor interés histórico. Las vidrieras de una de las capillas están dedicadas a la Pasión de Cristo, pormenorizadamente descrita, desde la Última Cena, la Oración del Huerto el Prendimiento, etc. hasta la Crucifixión.
Las otras dos vidrieras estaban dedicadas a las relaciones o analogías entre personajes del Nuevo y del Antiguo Testamento. Era muy del gusto de los predicadores de la época, poner de relieve, mediante comparaciones, como se realiza en el Nuevo Testamento lo anunciado por los profetas del Antiguo Testamento. El mismo Suger nos describe una de las escenas de esta vidriera, en la que se representa al apóstol Pablo dando vueltas al molino y a los profetas acercando sacos a la molienda. Los versos dicen así: “Al girar la muela, separas, Pablo, la harina de la paja. Das un significado más profundo a la ley de Moisés. Con tantos granos está hecho el verdadero pan sin salvado, Nuestro alimento eterno y angélico.”.
Sabemos, que Suger tenía en proyecto otras dos vidrieras, que tendrían por tema las Cruzadas a Tierra Santa. No hay que olvidar que cuando Luis VII de Francia marcha a las Cruzadas, queda Suger como regente. No se sabe si las llegó a terminarlas, pero en sus Cartas nos habla de ellas. También se refiere a otras dos vidrieras dedicadas a las “gestas carolinas” relativas a la leyenda de Carlomagno. Parece claro que los temas de las vidrieras no fueron elegidos al azar, sino que hubo una mente rectora que diseñó un programa iconográfico completo, comprendiendo que sepamos: Antiguo y Nuevo Testamento, vida de Cristo desde su nacimiento hasta su muerte, analogías entre los hechos del Antiguo y el Nuevo Testamento, Cruzadas y gestas carolinas.
Vamos a ver las dos vidrieras del centro, separadas por un parteluz que son las dedicadas al “Árbol de Jesé” y a la “Infancia de Cristo”. No sabemos el nombre de los artistas, lo mismo pasa con toda la fábrica de la iglesia, será a partir del siglo XIII cuando empecemos a conocer los nombres de los artistas.
Las vidrieras se están haciendo entre 1140 y 1144. Son las primeras del gótico temprano, que supone un nuevo lenguaje de color.
En la parte inferior está Jesé, este tema tiene una gran importancia. Recordemos que aparece en el claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos. En el pórtico de la Gloria que se termina en 1188, de la catedral de Santiago de Compostela, en el parteluz sobre el que se apoya la figura del apóstol bendiciendo, se representa el “árbol de Jesé”.
Este tema alcanzó muy pronto una gran popularidad, porque coincidía con ese afán de los primeros caballeros cruzados por ensalzar la genealogía de sus antepasados. Por tanto, el modo de ensalzar a Jesús, era manifestando que descendía de la familia real de David, que sus ilustres antepasados, además del rey David, eran los reyes de la casa de Judá. Pero, es más de ellos desciende el fruto del árbol que es Jesús, que ha nacido de María. Es pues, también una exaltación de la figura de la Virgen como corredentora del género humano. Después de Saint Denis, este tema iconográfico se utilizó mucho para las arquivoltas y márgenes de las portadas de catedrales y abadías, así como, para los márgenes de los libros miniados. Lo tenemos en la catedral de León, en la de Burgos, la nómina es inmensa, para no hablar de los ejemplos de las catedrales góticas francesas. Es un tema que surge del propio Suger, que lo idea, y va a tener una descendencia brillantísima. Es la manera de ensalzar al Redentor, a sus antepasados y a la madre del Redentor.
En la parte inferior está Suger, llevando la vidriera a los pies de Jesé, y seguidamente aparece todo el árbol. Tenemos la representación del propio abad a los pies como una manifestación de la importancia que él ha tenido en la creación del motivo. Además quiere que se sepa que es él, no solo pone “Sugerio Abbas”, sino que lleva en sus manos la vidriera con el tema del “árbol de Jesé”. Nadie duda, de que la idea del nuevo estilo gótico de vidriera, se le debe a Suger. Sin embargo, no es la única vez en la que se va a retratar, pues lo va a hacer una vez más en la vidriera de la “Infancia de Jesús”.
En la parte baja de la vidriera, tenemos a Jesé durmiendo, el árbol puede salirle del sexo, puede salirle del vientre, puede salirle del corazón, en algunas representaciones lo sacan de la boca, porque la ambigüedad del texto de Isaías, dice que de Jesé nacerá, pero no dice de que parte del cuerpo.
A Jesé se le representa siempre como un hombre relativamente joven dormido, del que se supone que está soñando.
De Jesé, parte hacia arriba, un poderoso tronco con los reyes del Antiguo Testamento, de donde salen ramas en la que también se colocan figuras. En la parte de arriba vemos la representación de la Virgen, y culminando el tronco, la representación de Jesús con las palomas del Espíritu Santo a su alrededor.
Las vidrieras también se han comparado con los mosaicos, debido a los distintos elementos coloreados con que se forman las figuras. Los vidrios se fundían independientemente y los colores se elegían según un modelo pictórico. Habrá que llegar a los siglos XIV y XV, y sobre todo al XVI, para que las vidrieras se hagan de un modo mucho más rápido y sencillo, pero también menos valioso, que consistirá en colocar el vidrio sin color, y pintar encima de él, a pincel, con tintas de colores lo que se quiere representar.
Aquí son vidrios de distintos colores y luego como si fuera un mosaico se han ido colocando las piezas. Las vidrieras se sujetan mediante emplomados muy gruesos. A medida que avancemos en el gótico, la sujeción se hará con metal pero de una manera más fina. De los maestros que hicieron las vidrieras no se sabe nada.
La segunda vidriera de la capilla axial, trata de la infancia de Jesús, según el evangelio de San Mateo. Las escenas son ;la Anunciación, la Encarnación, El nacimiento, la Matanza de los Inocentes, la Adoración de los Magos, la Huída a Egipto, hasta llegar a Jesús entre los Doctores de la Ley, y la Dormición de la Virgen. El tema principal de esta vidriera es el Nacimiento del Redentor Las escenas colaterales, en forma de exedras semicirculares, completan o aclaran el tema principal, por ejemplo, si en la escena central están los Magos guiados por la estrella, en la colateral está la Adoración de los Magos.
A los pies de la Virgen, aparece de nuevo Suger con el báculo. Sabemos que es él, puesto que a su lado se ha inscrito su nombre, “Sugerius abbas”.
Entre los colores para las vidrieras, el más caro era el azul que se hacía a base de lapislázuli, un mineral muy difícil de encontrar. Los rasgos de los rostros y los pliegues de las vestiduras se hacían a golpe de pincel.

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